sábado, 14 de mayo de 2011

SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA: COMUNICADO DE REPUDIO


Comisión "Nicolas Casullo" 
de Medios Audiovisuales
en Carta Abierta

COMUNICADO de REPUDIO

Mayo 7 de 2011.
 
La Comisión "Nicolás Casullo" de Medios Audiovisuales en Carta Abierta, expresa su total repudio a las declaraciones del presidente de la SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA (SIP), GONZALO MARROQUÍN llevadas a cabo en conferencia de prensa en esta Ciudad. 

Esta organización, que desde hace décadas pretenden erigirse en los fiscales del respeto a la libertad de expresión en los países del continente, ignoran totalmente los reclamos de los periodistas, los documentos entregados por nuestro Gobierno Nacional, la vigencia de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, la despenalización de calumnias e injurias; como si fuera poco, defendiendo intereses empresariales corporativos y demostrando carencia de códigos y éticas, hacen gala de una falta de respeto a los DDHH, desestimando con total ligereza los delitos de lesa humanidad al considerar que la apropiación de hijos de desaparecidos "son problemas de familia".

Coordinadores:
Mabel Maidana
Ariel Magirena
Santiago Plaza 

martes, 3 de mayo de 2011

NESTOR KIRCHNER, LA SIP Y EL CLUB DE AMIGOS

Néstor Kirchner y la SIP
 

“No nos vengan a decir cómo funciona la libertad de prensa los que para imponer sus ideas mataron, asesinaron y secuestraron”
Esa declaración fue en el año 2005 en respuesta a un“preinforme” de la SIP sobre la situación de la prensa en la Argentina en el que se emitieron duras opiniones respecto al gobierno argentino y la libertad de prensa. Este preinforme fue complementado con declaraciones de los integrantes de la comisión, en el tono de “El presidente Kirchner preferiría un gobierno sin diarios."

Las declaraciones provocaron rápidas respuestas del presidente Kirchner en distintos discursos.

Durante el acto en el que se entregaron a la Justicia archivos secretos de la SIDE sobre el atentado contra la AMIA sostuvo el presidente Kirchner:  
"Lo digo con absoluta firmeza: en la Argentina las libertades son absolutamente plenas, tanto como para pensar totalmente diferente como para decir lo que uno piensa".

La SIP "está emparentada con el doctor (Claudio) Escribano (subdirector del diario La Nación), quien tanto se ocupó por la libertad de prensa durante la pasada dictadura, y por los periodistas desaparecidos...", agregó con ironía.
"Cuando había periodistas detenidos, periodistas desaparecidos, periodistas torturados, periodistas extorsionados, ahí (realmente) no había libertad de prensa en la Argentina", dijo en referencia a la última dictadura.

Año 2011. Esta es la noticia que se lee en la página oficial de la SIP: 
Miami (29 de abril de 2011).- Una delegación internacional de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se destacará los próximos 4 y 5 de mayo en Buenos Aires, Argentina, con el objetivo de investigar asuntos relativos a la libertad de prensa, en cumplimiento de un mandato adoptado durante la reciente reunión de la institución en San Diego, California.(...) Durante la estadía de dos días en la capital argentina, la delegación internacional tiene previsto reunirse con autoridades del Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo, así como con representantes eclesiásticos, sindicales, de cámaras empresariales, organizaciones no gubernamentales, y con directivos de medios y periodistas. El objetivo es recabar diversos puntos de vista sobre la situación general de la libertad de prensa en el país.(...) El 5 de mayo a las 17:00 horas de Argentina, la delegación tiene previsto una conferencia de prensa para abordar los resultados preliminares de su misión. Tendrá lugar en la sede de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), en el Edificio de la Prensa, Piso 11, Chacabuco 314, Capital Federal.

Por otra parte ADEPA denuncia que "la prensa argentina atraviesa un períodode gravedad creciente, en el que se está avasallando la libertad de expresión" y denunció la existencia de "un clima de intolerancia" que busca "imponer una forma única de concebir la realidad con los parámetros de quienes gobiernan"

Sin embargo ni ADEPA ni la SIP mencionan hechos enumerados en la solicitada publicada hoy por el diario Tiempo Argentino y firmada por infinidad de periodistas y personas vinculadas al mundo de la cultura. 
En el punto 3 dice: "Que el desconocimiento a la ley de los grupos monopólicos de la comunicación constituye una amenaza cotidiana a la libertad de prensa, como se advierte en el Punto 12 de la Declaración de Principios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación conspiran contra la democracia al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos." En el punto 5: "Que el manejo oligopólico arbitrario de la producción y reparto de papel de diarios, principal insumo de la prensa gráfica, hoy en manos de una mayoría privada constituída tras un traspaso accionario protagonizado por sujetos físicos investigados en la justicia por la presenta comisión de delitos de lesa humanidad (...) Punto 6: Que hay plena libertad de opinión, pero la difusión de ideas se encuentra amenazada por los monopolios informativos. Y continúa, en total son ocho puntos. Leer acá solicitada completa (Fuente: diario Tiempo Argentino, pag. 26, 3-05-2001).

Si la delegación de la SIP llega a la Argentina es para investigar las denuncias presentadas por ADEPA, las que serán debidamente atendidas y posteriormente, como en un Club de Amigos (que son) la conferencia de prensa se llevará a cabo en las oficinas de  quien ha denunciado y se siente agraviado: ADEPA. 

La sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual democratiza el espacio para multiplicar las voces. Seguramente que lo más importante es que habre el camino para romper el discurso único, hegemonico, el patrimonio de la construcción de sentido por parte de los grupos monopólicos. Sin embargo las maniobras judiciales, siempre el Club de Amigos presente, en este caso la rama judicial, se ha encargado de estirar la aplicación de la Ley en beneficio de los monopolios. El artículo  161 es el motivo central de sus desvelos, es el artículo que los obliga a ajustarse a derecho como permanentemente dice Gabriel Mariotto, el presidente de la Autoridad de aplicación de la ley. 

Sin embargo, apostando a un cambio de gobierno en el 2011 todos los fuegos de artificio fueron puestos a disposición del Grupo. Hasta llegar a instalar la "moda" de las cautelares en la fantasía de ver concretados el sueño de sentar en el sillón de Rivadavia y en las bancas legislativas a sus candidatos, los Amigos, esta vez, de la rama política.
 El presidente del máximo tribunal de la Nación, el Dr. Ricardo Lorenzetti, en un reportaje del día 2 de mayo de 2011 puso coto a las cautelares amigas. Esta es parte de la entrevista donde fija su posición:

–La Corte estuvo involucrada en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual  a partir de varias medidas cautelares. En octubre del año pasado tomaron una determinación acerca de que las cautelares no podían ser indefinidas, a raíz de un fallo del juez Carbone. ¿Fijó un plazo el juez?
–En ese caso en particular, el juez no fijó plazo, entonces fue apelado y está en la Cámara de Apelaciones para vigilar el plazo y, si no lo fija, lo fijaremos nosotros, pero la Corte continuó con esta postura de limitar las cautelares, porque nosotros estamos convencidos de que hay una distorsión de las medidas cautelares. Hay que discutir de fondo, y la cautelar no puede anticipar la decisión definitiva. Esto es algo normal, todo lo que se enseña en la Facultad de Derecho, pero en la práctica, a veces se consigue una cautelar y nadie mueve mucho el juicio, entonces la cautelar dura cuatro, cinco o seis años, y esto no es bueno. Nosotros hemos dictado varias sentencias diciendo que hay un abuso de las cautelares. Las cautelares están bien, pero el abuso no.  
–¿Si no lo hace la Cámara, apelarán a la Corte?
–Si, así lo ha manifestado el Estado Nacional. La Corte ha dicho que la cautelar no puede anticipar la decisión definitiva y no puede ser ilimitada. No puede durar todo el tiempo sin que se resuelva la cuestión de fondo. El juez dirá ese artículo es constitucional o no, otro juez revisará, y después llegará a la Corte. Lo que no se puede hacer es no decir nada y dejar que no se aplique por una cautelar. Lo correcto es que las cautelares tengan un límite. La Corte no lo fijó porque en ese momento no estaba planteado así . Sí dijo que debía haber un plazo razonable. Así funciona el proceso judicial, pero las ideas están claras: los procesos deben tener una sentencia de fondo. Lo mismo pasa en materia penal: todas son medidas cautelares, las  de prisión preventiva, pero nunca se llega a la cuestión de fondo, y los procesos duran demasiado. Hay que hacer un esfuerzo para acortar la duración de los procesos y resolver las cuestiones de fondo. Ver acá reportaje completo.
(Fuente: diario Tiempo Argentino, 2-05-2011)


Una breve historia, también de amigos:  
En Miami hay un edificio que lleva el nombre de Jules Dubois. Está ubicado en el número 1801 South West de la Tercera Avenida y alberga las instalaciones de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), fundada en La Habana en 1943, durante la dictadura del ex sargento convertido en general Fulgencio Batista.

¿A qué se debe el honor? Luego de ser instructor militar en Fort Leavenworth (Kansas), el coronel Dubois se metamorfoseó como reportero del Chicago Tribune y “refundó” la organización en 1950 en Nueva York. 
Desde entonces la SIP dejó de ser un ámbito más o menos plural y se transformó en lo que es hasta hoy: un cartel de empresarios, dueños de periódicos, revistas, canales de televisión y emisoras de radio, muchos de los cuales dejaron de ser periodistas hace muchos años para convertirse en hombres de negocios. 
Estados Unidos consideró que el Coronel de inteligencia militar Jules Dubois prestó servicios distinguidos a su país, por eso yace en el cementerio de Arlington.

 1957. Perón escribió en Los vendepatria, publicado en el exilio en 1957:

“Si algún mandatario, en uso de su derecho que no se le niega a estos empresarios de la falsedad, se decide a tener sus propios órganos de opinión o tomar medidas en defensa de los intereses nacionales limitando la licencia y la procacidad de los «órganos encadenados», mediante una censura apropiada, entonces todas las agencias de noticias también encadenadas, comienzan a cursar despachos con «noticias» en los que se tendrá buen cuidado de decir que se trata de un «dictador» y que el régimen es «totalitario» o «antidemocrático» y a renglón seguido se comienza a hablar de una revolución, mientras viaja el inefable Jules Dubois para anunciarla”.

Desde Néstor Kirchner al General Perón el recorrido que hizo este texto, todo dice que el poder de las corporaciones de medios continúa imperturbable. Sin embargo se perciben cambios, una generación dispuesta a dar la Madre de Todas las Batallas y un marco legal que permite la democracia plena y garantiza la libertad de expresión para todas las voces. Estamos en eso.
Mabel Maidana, Co-coordinadora Comisión Nicolás Casullo de
Medios Audiovisuales en Carta Abierta.
(Matilde Sosa y Tito Bardini están en el texto)


lunes, 25 de abril de 2011

HORACIO GONZALEZ: VARGAS Y SCALABRINI

El escritor y propagandista de la derecha latinoamericana Mario Vargas Llosa inauguró la Feria del Libro de la capital Argentina. Su presencia fue polémica. Su trabajo como intelectual también lo es. Horacio González, nuestro compañero del Espacio Carta Abierta analiza, compara y escribe con agudeza sobre los intelectuales.

 Sería interesante pensar –discretamente, pues casi todo ya ha sido pensado– sobre la condición del intelectual. Pero posterguemos unas líneas la aparición de Vargas Llosa y en primer lugar veamos el caso de Raúl Scalabrini Ortiz. Me gustaría proponer que se trata de un intelectual sacrificial, al que defino como el que unge su prédica en términos de una misión trascendental. Nadie se la ha otorgado, pero se le va la vida en ello. Así, pone el sacrificio personal como precio de la verdad. Le sobrevuela la idea de suicidio, que Lugones había establecido, aunque no lo cometa. Su interés es por las grandiosas revelaciones. Las que suceden cuando en la conciencia colectiva se clavan los aguijones de la magna denuncia. Estas pueden consistir en el hecho de que todo está corroído. En que ha triunfado el mal bajo el nombre del bien, lo ilógico bajo el nombre de lo normal. Scalabrini abunda en estos temas; es su método para las reprobaciones. “Falso, todo es falso”, exclama angustiado cierta vez. Es que percibía una enaltecida trama cultural, pero dentro de ella se asfixiaba el país. Empréstitos ingleses, ferrocarriles ingleses, un Banco Central “hecho para los ingleses”.


Las tergiversaciones políticas que afectaban al cuerpo social las sentía en su propio cuerpo como malestar, oscura enfermedad. La escritura tenía, por eso, un aire febril. Era un sacramento. Equivalía a un síntoma, expresaba una dolencia. Ya en El hombre que está solo y espera había una idea antropomórfica de la naturaleza, de los ríos, el paisaje. Dice del hombre porteño, modo espiritual y mineral de la vida nacional: “Aventa las teorizaciones arqueológicas, poda la ampulosidad de los conceptos, humilla la arrogancia de los contextos legalistas y manumite al hombre de la artificiosa hojarasca literaria que le recubría...”. Con verbos un poco enrarecidos, señalaba un programa sensitivo, apoyado en grandes alegorías y recónditas energías vitales. Sin dictámenes letrados ni instituciones aúlicas. La teoría, la ley, la “hojarasca literaria”, como buen modernista, eran condenadas por Scalabrini. El asombroso éxito del libro, en 1931, le dicta un paradojal sentimiento. El del retiro del ruido mundano hacia el gabinete del estudioso que en soledad arroja sus dardos contra el demonio, como Lutero lanza su tintero en Wartburg.
 Rodolfo Walsh
Halperín Donghi le reprocha a Scalabrini que su estudio sobre cómo el país ha sido ahogado por el imperialismo inglés tiene un sabor demonológico. No es justo este dictamen, si se tratase de un acto sumario de descalificación. Sin embargo, es cierto que Scalabrini tiene una noción de culpa histórica y una tendencia a exorcizar los males colectivos desde una fuerza telúrica espiritualizada. Pero lo hace con una entrega inusual hacia la investigación de los archivos, que a partir de él pueden ser considerados yacimientos donde el destino de la ciencia convive con el sigiloso hechizo de los secretos que se guardan y deben ser revelados. Con él los archivos recobran el aire misterioso de cerrojo a la verdad que hay que revolver con intuición santa. Si se tiene en cuenta que el hombre de Corrientes y Esmeralda debía “aventar las teorizaciones arqueológicas”, para Scalabrini, hijo de un gran paleontólogo y autor de la célebre frase sobre “el subsuelo sublevado de la Patria”, no se presentaban tan fáciles las cosas. Cierta preferencia por hombres vitales y candorosos, abiertos hacia el mundo con su pudor casi místico, componía una parte de su libreto existencial. Pero había que excavar profundo, resguardarse de las acechanzas, expulsar de sí mismo la posible flojera ante fuerzas tan poderosas a ser denunciadas –un imperio–, y crearse una ética de soledad y esperanza para oscuras épocas de simulación.
Raúl Scalabrini Ortiz
Solamente Martínez Estrada llega tan lejos como Scalabrini en cuanto al profetismo laico que le atribuye a la tarea intelectual. Es cierto que estos dos hombres devocionaban cosas diferentes –uno, a la nación como redención moral; el otro, a la moral como forma vital de salvación–, pero usaban los mismos planos oculares, una misma hipótesis sobre lo insondable que emerge y se subleva. Ambos trataban sobre una escisión complementaria de un único momento: la verdad como encierro a liberar, lo falso que oprime en la superficie. El acto liberador debía constituirse, antes o después, en texto. Por eso, decimos ahora: cualquier canon nacional reconstruido debe poner a estos dos escritores frente a frente. Conmocionado, Scalabrini imaginó que los hombres del subsuelo que marchaban por las calles en 1945, no tanto salían con su libro en la mano, sino que salían “desde” su propio libro de 1931. Excesivo, Martínez Estrada pensó también que “desde” su libro de 1933, Radiografía de la pampa, emergían los personajes sociales que se manifestaban en la ciudad de esa misma década del ’40. Son dos intelectuales que conocieron por igual –diferencias políticas aparte– la fuerza del texto propiciador, incluso profético, y el martirio de su propia vida ofrecido como prueba de que los ensalmos salvadores no aparecían.

¿Persisten intelectuales de este rango? ¿Los años foucaultianos, con su intelectual cartógrafo o micropolítico, no los han desplazado? ¿Los modelos de investigación universitaria, las redes institucionales de tecnologías archivísticas y modelos de pesquisa, no los han convertido en anacrónicos? ¿Las foundations neoconservadoras no han creado una nueva figura del converso, el sepulturero más eficaz del pasado que lo persigue quedamente?

Sin embargo, se sigue devocionando a Rodolfo Walsh, que también cultivaba una noción de sacrificio, de aciagos días de justicia. Viñas había pensado mucho esta cuestión y había inventado un aforismo: a mayor criticismo, mayor riesgo. La tesis sobre el riesgo era también la punta trágica viñesca, pero en una época en que no había audibilidad para los lenguajes del tormento existencial. Ya Borges los había condenado por “patéticos”, en pleno momento del compromiso sartreano. Ensayó su respuesta en una literatura que refugió en grandes alegorías universalistas su profundo núcleo nacional y sembró sus alrededores de airadas conjeturas políticas. Terribles opiniones, verdaderos caprichos infantiles, convivieron con una magnífica obra que surge de los mitos más íntimos de la vida y el lenguaje. En cuanto a Cortázar, deslindó el problema y anunció en el preámbulo de Rayuela que no era concebible que un hombre pudiera cargar con los problemas y la representación de una nación: sincero reconocimiento de su propio juego literario.


¿Qué nos trae en cambio Vargas? No es el intelectual en su cartuja, pues está en el mundo, combate y caracolea. Curiosamente, retoma la idea de señalar las heridas del mundo para reencaminarlo, darle verdad frente a los hombres equivocados, como él dice haberlo estado, melancolía mediante, en los años sesenta. ¿Pero es el escritor destinado a conmoverse por los rumbos de una comunidad y lanzar sus profecías doloridas? Político que viaja con sus certificados, sus ujieres y palafreneros, alerta sobre los males presentes, por lo general resumidos en la expresión “totalitarismo”. Algo de aristocrática perversidad –se conoce su preferencia por el famoso y sutil escrito de Flaubert sobre las épocas de la historia entendidas según los tipos de zapatos femeninos– lo lleva a convivir con las incultas derechas argentinas. ¿Sufre allí su castellano apacible y bien modulado? No parece cuando suelta la lengua y arroja su tintero contra los demonios del populismo, ante la risa gorda de los recaderos del macrismo.

Pero de inmediato comprendemos que Vargas Llosa ha aprendido mucho de los políticos que actualmente frecuenta. Llega un momento en que modula la voz, retira adjetivos, calcula sus pasos, exhuma una distraída dulzura de hombre superior y acude al real goce del provocador, que es asumir la máscara ritual del fauno herido en su momento de prudencia y calma: “No vine a provocar”. Es que con los antiguos elementos del intelectual que llamamos sacrificial, actúa protegido por penumbrosas fundaciones, corporaciones mediáticas y conglomerados de derecha. Pero no corre riesgos, lo protegen símbolos de intocabilidad. Aunque su caso demuestra que estamos debatiendo sobre la historia viva del intelectual latinoamericano de la contemporaneidad, pues como sea –sofocados, invertidos, transfigurados, astutamente alterados–, los motivos de Vargas saben despertar un interés libertario. Late en ellos su drama personal, restos apagados de viejos debates, recuerdos que ahora sólo parecen amables conversaciones con aduladores de turno, y que en algún momento debieron ser turbulencias como las que ahora permanecen en el espíritu de los intelectuales latinoamericanos que viven en la espesura de la historia actual y no en el foro de las convenciones de las derechas mundiales.

¿Pero es de derecha Vargas Llosa? La genealogía del inquisidor, convertido luego en el moderno comisario político, es de las historias que despiertan inmediata adhesión. El la cuenta bien. ¿Quién las cuestionaría? Todos desearíamos ser hijos de la crítica a la intolerancia. Y efectivamente lo somos, al punto de una verdad a la que Vargas no ha llegado. Porque los verdaderos enemigos de la intolerancia, lo somos porque –nuevamente–, estamos inmersos en la dialéctica del lenguaje, en sus grandes paradojas, y menos en lo que ahora, en Vargas, es la cómoda linealidad de un liberalismo cuya ambigüedad da por descontada. Es liberal para trazar la historia de la modernidad y es liberal mientras se palmea con Hernán Lombardi. ¿No hay diferencias entre ambas acepciones? Entonces, su condición de hombre de derecha la da menos su vieja problemática literaria impregnada de una chispa que sin duda no ha cesado –pues piensa como un ironista liberal puro–, que su falso candor, repleto de ardides. Los ha mostrado, “encantadoramente”, en su discurso de la Feria. Y en verdad es encantador, hasta que el peso de la historia una y otra vez pone pesadas comillas en esta frase, sin abandonarla.

En su discurso desgranó estos temas, entre afirmaciones interesantes pero vagas, y trivialidades que no dejaban de ser simpáticas. Se mostró como si un personaje del Marqués de Sade, ahogando sus pasiones previsibles, se transformara en un amable conversador que da explicaciones sobre sus buenas novelas de iniciación de un modo que lo acerca –es una pena– a las pedagogías obligatorias de la globalización. El gran hombre relata sus complacientes fórmulas luego de darle consejos a la Presidenta y rezongar sobre premios como lo haría algún espíritu escéptico del siglo XVI. Como diría Sartre, su sinceridad suena de mala fe. Me gustó escucharlo. No dejó de coincidir con las palabras que en espejo poco antes dijo Bergoglio, ambos asombrados de tanta “crispación”. Dijimos que había “dos” Vargas Llosa. Ahora pienso que hay muchos, variados géneros multicolores de “Vargas Llosa”, replicantes que habitan un solo cuerpo. Interesante enigma, que nos instiga luego de este debate, que no fue vano, a respetar esas banalidades donde se cuela la tragedia real del novelista que es, y a imaginar un nuevo tipo de intelectual latinoamericano que permita el balance entre aquel éxtasis scalabriniano y este candoroso liberalismo vargaslloseano. En su misma exposición, la palabra “liberalismo” se mostró una de las tantas máscaras abstractas que no logra abarcar el conjunto de temas de un debate que excede –lector de Madame Bovary como él es y somos todos–, sus pasmosas ensoñaciones, ingenuidades y sofismas. Nadie le pide bolivarismo, en cambio es afligente su bovarysmo.
Horacio Gonzalez, Director de la Biblioteca Nacional

Mabel Maidana, Co-coordinadora Comisión Nicolás Casullo
de Medios Audiovisuales en Carta Abierta

lunes, 18 de abril de 2011

CARTA ABIERTA, INTELECTUALES ORGANICOS, PROYECTO NACIONAL, POPULAR Y LATINOAMERICANO

 A partir del año 2003 luego del arribo de un nuevo presidente a la Casa Rosada -que el Espacio 
 Carta Abierta calificó de "anomalía" dentro del sistema- comenzó a desarrollarse paulatinamente un proyecto político que pudo visualizarse con más claridad en la medida en que Néstor Kircher generaba acontecimientos cuyo efecto fue producir escenarios diferentes. Acontecimientos que cuestionaban el poder hegemónico, tanto en el interior como en el exterior de la Argentina.

El segundo período de gobierno a cargo de Cristina Fernández a partir de 2007 profundizó el proyecto. La Resolución 125 sobre las retenciones agrarias fue un factor clave de ruptura. Quedaron expuestos los dos proyectos de vieja data encubiertos por diferentes  andamiajes, neoliberal el último: uno conservador y excluyente y otro popular e incluyente El bloque agroexportador, industrial, financiero y mediático y el bloque que representa a los sectores populares excluidos, a las organizaciones de trabajadores, a fracciones de la clase media, vinculados con  un proyecto enraizado en las tradiciones nacionales, populares y latinoamericanas.

Para avanzar con el proyecto iniciado en 2003 con los sectores populares era necesario organizar un bloque contrahegemónico cuyo inicio fue la Carta Abierta 1 de quienes se constituyeron en intelectuales orgánicos desde el Espacio Carta Abierta con sucesivas Cartas públicas y reuniones que retomaron la forma asamblearia del 2001 pero esta vez para sumar a las capas medias al apoyo del proyecto nacional y popular y con un debate que involucra a la historia. Gramsci dice que plantear la cuestión de los intelectuales es plantear la cuestión del bloque histórico. Aparecían en forma incipiente indicios de una nueva vinculación entre intelectuales y sociedad política.

La presidenta Cristina Kirchner presentó el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual el 18 de marzo de 2008, sancionada por el Congreso Nacional en octubre de 2009 y reglamentada al día siguiente. Nadie había desafiado el poder del monopolio Clarín, y el presidente que lo hizo rápidamente debió dar marcha atrás. 

El monopolio se había transformado en el articulador de la derecha en la Argentina y la política vaciada de contenido desde la retorno a la democracia, sin anclajes históricos ni vinculación con el pueblo, salvo a través de los medios, era orientada por Clarín y sus socios mediáticos en beneficio de los intereses del bloque histórico. La implementación de la Ley 26522 de Servicios de Comunicación Audiovisual es un instrumento que abre el camino para enfrentar el conflicto capital del proyecto popular, que es quebrar permanentemente las prácticas interpretativas dominantes, dar la batalla cultural.

Dice Roland Barthes que la lucha por el poder es la lucha por el sentido común. Transitamos el camino de la puesta en práctica de la Ley de Medios con grandes dificultades. Sabíamos que no era fácil y que era la Madre de Todas las Batallas.

El Espacio Carta Abierta continúa con el camino que se trazó en sus orígenes, profundizando la senda y llevando a la práctica las propuestas en una contínua reelaboración. Confrontando las ideas y alimentandolas con la presencia de distintos representantes sociales y políticos. 

Compartimos la síntesis audiovisual producida por el compañero Rafael Calviño, quien desde 2008 registra las asambleas. Al 24 de enero de 2011 Rafael ha producido 800 videos que documentan todas las reuniones. Muchas palabras que escribiríamos en este texto están pronunciadas por nuestros compañeros, especialmente el recuerdo para Nicolás Casullo. La síntesis - que dura 33 minutos-  presenta hacia el final una sorpresa muy emotiva.



Los elementos para la organización de un nuevo bloque histórico están presentes. No están articulados orgánicamente. Por ahora hay un retorno de la práctica política, la politización de una generación nueva y un grupo dirigente decidido a avanzar en el nuevo proyecto.
 Mabel Maidana - CoCoordinadora Comisión Nicolás Casullo de
Medios Audiovisuales en Carta Abierta