"Los medios que evidentemente forman parte del establishment, se han convertido en partidos de derecha" Nicolás Casullo.
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miércoles, 23 de enero de 2013
“CLARÍN ESTUVO 40 AÑOS AMASANDO LOS PENSAMIENTOS FANTASMALES DE LA CLASE MEDIA ARGENTINA"
Desde el martes pasado, la Biblioteca Nacional llevará el nombre de Biblioteca Nacional Dr. Mariano Moreno. Horacio González afirmó al respecto que “en los pocos documentos que sobreviven (como el clásico texto de La Gazeta de Buenos Aires) muestran que él fue, en 1810, el fundador, de modo que es el único nombre que goza de unanimidad. Nadie podría sentirse incómodo”.
“Ustedes publicaron la semana pasada un discurso de Salvador Allende de 1972 donde denunciaba las tapas del diario El Mercurio en contra de su gobierno. Un texto que, de acuerdo a lo que ocurre aquí, parecería dicho hoy mismo. Es una tentación decir que la pelea entre los proyectos nacionales o populares y los monopolios mediáticos lleva medio siglo. El caso argentino es el que más avanzó, porque piensa en términos de una ley. Y comprobó lo difícil que es que tenga vigencia una ley aprobada por el Parlamento. Ahí se revelaría que el espacio de todo el espectro de los medios de comunicación es un lugar primigenio de las luchas políticas por la dirección de una sociedad”, dice Horacio González.
–¿Cuándo surge históricamente esta conciencia?
–Evidentemente, una buena historia del periodismo debería decirlo. La crítica política argentina, acentuado el caso del diario La Nación, tiene una notoria relación con las políticas de Mitre. Su partido, el Nacionalista, con intervenciones en las provincias y la Guerra del Paraguay, marca el modo en que se fue forjando el diario La Nación. Aparece una correlación bastante explícita.
–Sería casi una lucha de clases…
–Hay un trabajo importante de Ricardo Sidicaro, La política vista desde arriba, que es la historia del diario La Nación vista desde sus editoriales. Es el típico trabajo sociológico que le atribuye al editorial la orientación general del diario. El editorial sería lo que menos importa, aunque a veces sean escandalosos, estén escritos en prosa antigua, programática. El modelo comunicacional trascendió la línea editorial visible y sus líneas están puestas a través de toda clase de semiologías renovadoras, de las nuevas tecnologías y de implícitos que tienen que ver con un trabajo interno del lenguaje que en la vieja crítica de izquierda no tenía. Por ejemplo, el emporio Randolph Hearst provocó, en gran medida, la guerra de Estados Unidos con Cuba en 1898, y sostuvo la presencia norteamericana en la isla. Y el modelo de Hearst, inmortalizado por Orson Welles en El ciudadano, pasa un poco a la Argentina con Natalio Botana. Pero en realidad había, evidentemente, en el diario Crítica, algo que La Nación no tenía, que era una apuesta más audaz en materia cultural, configurando lo que Jacobo Timerman explotó a fondo en La Opinión, con posiciones de izquierda muy renovadoras.
–¿Usted cree que Crítica fue el primer intento mediático de abrir el universo del lector?
–Sí, tener un lector homogéneo era la base de la legitimidad del diario para La Nación, y eso era una concepción también del periodismo clásico. En el caso de Crítica, el lector popular había que crearlo. Lo que hizo Botana fue renovar el lector y eso influía en el modelo de noticia internacional, el modelo de editorial, el modelo de escritura, que permitía destacar a ciertos periodistas que gozaban del privilegio de la firma. En este caso, creo que el más notable periodista de la época fue Roberto Arlt, pero en el diario El Mundo, que también tenía esa particularidad, el permitir una firma de un columnista. La Naciónsólo permitía firmar a los corresponsales en el exterior: José Martí, Rubén Darío, Leopoldo Lugones. Pero con Roberto Arlt por primera vez aparece como columnista firmante alguien que dice que la escritura de la novela y la escritura en general se escriben sobre un rollo de bobina de papel, asociando el estilo periodístico a la renovación de la novela.
–¿Es inevitable que un medio popular, como fue Crítica, como fue La Opinión, deba ser irremediablemente opositor al gobierno de turno?
–Los grandes diarios clásicos argentinos, los que más duraron, fueron golpistas. La Razón, históricamente, sirvió a los servicios de información del Ejército, de la SIDE. La Nación surge de una trama interna de la historia argentina, que es el establecimiento de ciertos criterios vinculados a la propiedad de la tierra, con la formación del ejército, al fin de las luchas civiles, de un mando único que se establecería en Buenos Aires a través de una clase social. Desde ese punto de vista, es producto de ese triunfo y le permite inventar la neutralidad periodística, la que representa el fin de las guerras civiles y que, por ello, el partido triunfador declara su pensamiento como tribuna de doctrina. Es decir, declara la nueva objetividad, por supuesto, ininvestigable. Esa objetividad es lo que el diario dice del país y de sí mismo. Es el juicio, en última instancia, de una sociedad. Y por lo tanto, no puede ser objetivo. Ese es uno de los grandes logros de La Nación. El problema es por qué el periodismo que surge del modelo de construcción nacional con el poder de largo plazo que se construyó en la Argentina se dirige a un lector que presuponen disconforme con el Gobierno y lo genera, disconforme también, como un lector ávido del folletín de la inestabilidad de los gobiernos: seguridad, corrupción, inflación. Esos son los grandes temas del folletín de Eugenio Cambaceres, también inventor del periodismo. Uno nunca vive tranquilo ni en su casa. Siempre hay algo peligroso en las ciudades. Uno diría que ahí está el periodismo oligárquico, que ve que el control social es posible y que el diario lo satisface con un conjunto de escritores que incluso pueden ser adversos. Por ejemplo, La Nación tuvo problemas con el gobierno fascista. No se sentía fascista el diario, sin embargo lo sigue publicando, no sin problema. No se siente incómodo con Martí. Y tampoco Martí se siente incómodo conLa Nación, porque había triunfado como esa creatividad de la construcción nacional. Incluso el mitrismo le agrega detalles a esa construcción nacional. El voto a Alfredo Palacios en la primera elección de diputados sale con votos mitristas. La relación mitrismo y socialismo liberal, en el caso de Palacios es notoria, más allá de que Palacios excede con mucho a esa relación incluye también una cierta izquierda que acepta el planteo central de la construcción, el modelo de la inmigración. También lo acepta Juan B. Justo: si uno relee La Vanguardia, se puede pensar que es como La Nación, con noticias que ponen más énfasis en el Partido Socialista, pero es el mismo modelo de objetividad, el mismo modelo positivista liberal. Me faltaba decir esto de cómo aparece en el Nuevo Periodismo, que es el periodismo con crónica, de Walsh o de Truman Capote. El periodista no sólo aparece con firma, sino que aparece tomando el mismo riesgo de los dueños de esos diarios, que encabeza en la Argentina, notoriamente, Jacobo Timerman. Eso es un tema muy interesante. Después viene la saga de las revistas: la Qué de Scalabrini Ortiz, que era un desarrollista, y de Jauretche, que anuncia el fin de la contraposición civilización y barbarie encarnada en Frondizi. Jauretche lo anuncia ahí, impulsando un nuevo país donde el peronismo perturbaba, no las masas peronistas, que se tenían que hacer desarrollistas, sino un viejo exiliado. Jauretche y Scalabrini precisaban un nuevo periodismo más ágil, con un lector con menos tiempo para leer. Y eso ya estaba en Noticias Gráficas o en Clarín, con el formato tabloide. No en vano aparece el chiste desarrollista, que es la señora gorda, gorila y oligarca. No sólo no le gustan las masas populares, sino que no le gusta el peronismo ni el desarrollo económico. Landrú capta bien este prototipo contra el cual se dirige el desarrollismo. Ese desarrollismo incluye la revista Contorno, a los hermanos Viñas…
–¿Y a John William Cooke también?
–No, a Cooke lo influye el sartrismo, que es la relación que puede tener con los hermanos Viñas, pero más que nada con Rozitchner, con el cual sentía mucho en común. Cooke es el único político serio no desarrollista que tuvo el peronismo. Había mucho de revolucionario en su pensamiento, había otro sujeto social, y a Perón lo justificaba también como un mito reanimador de las masas, pero su escritura y su crítica a la tecnología, como político del peronismo, es casi inconcebible. Cuando critica el Plan Europa de reordenamiento del Ejército, que era un plan desarrollista típicamente, lo critica no sólo por militarista, sino por desarrollista, es decir, por dejar que la sociedad tenga un núcleo tecnológico capaz de regir todos los asuntos culturales, políticos. Cooke es un olvidado, no hay ningún lugar en el que la izquierda dura, clásica, intentara recurrir a Cooke. Claro, es un tipo inubicable, uno puede decir “el peronismo lo abandonó”, pero tampoco es tan cierto.
–¿Cooke interpelaría al peronismo actual?
–Bueno, es difícil hacer ese juego, porque en realidad el peronismo actual tiene muchas cosas del peronismo con el que él convivió y actuó. Basta ver la correspondencia, quizás la mayor pieza epistolar de la Argentina de Mariano Moreno en adelante. Incluso se podría decir que con el Plan revolucionario de operaciones, de Moreno, quedan algunas dudas. Dudas que no aparecen en los libros de Cooke. Hay en sus textos y en él mismo una ética de la Argentina que está rehaciéndose.
–¿Dónde, por ejemplo?
–En relación con el problema comunicacional, por ejemplo, la Fragata Libertad pasó a ser un poco incuestionable para el kirchnerismo y difícil de tomar para La Nación y Clarín porque es un episodio que terminó bien. Entonces critican formalidades, por qué la llevaron, la demora de la fiesta, el Himno. En el caso de Cristina, hace muchos años que no se recuerda al Almirante Brown. Y no recuerdo un presidente que citara la frase de San Martín de la Orden General del 18 de junio de 1819. Era una frase que usaban los Montoneros (pelearemos como nuestros paisanos los indios, en pelota). Hasta es un modelo épico que va a ser la nueva discusión en el país. La gran prensa no encontró la épica. La de Cristina tiene un cierto borde reconciliador.
–“Reconciliación” es una palabra que se usó demasiado para evitar profundos debates y también justicia.
–Está bien, más que reconciliación, veo un replanteo general de las relaciones entre las instituciones argentinas, y no excluyo ninguna épica, ni ninguna sacralidad. Es muy profundo ese tema, y esa profundidad se le escapa a la historia argentina.
–Usted mencionó hace poco que el país vive un momento de gran debate. Y utilizó la palabra “violencia” en ese debate.
–Sí, pero no para atemorizar a nadie. Este gran debate lo va a ganar quien pueda explicar mejor sus propios argumentos, y sobre la base de ello poder absorber mejor los otros. Los otros son aparatos culturales: La Nación es muy antigua, Clarín inventa personajes fortísimos. Por eso, cuando dice “acá piensan todos, del modo que quieran, y la pluralidad es posible”, no deja de ser cierto. Sólo que el colofón de eso se llama Clarín, que es como la superación del movimiento nacional peronista con todos sus chiches: “Este es de izquierda, este es de derecha, pero de Clarín somos todos”. Esa frase de Perón vale hoy para Clarín. Estuvieron 40 años amasando los pensamientos fantasmales de la clase media argentina.
–Y encarnando a la perfección esos valores, esas simbologías…
–Perfecto, porque además hoy, como Clarín tiene esa política, te habla en contra de la minería, te habla en contra de la soja (“y…, no es tan buena, fumigan y se mueren niños”), las comunidades originarias. Y nosotros hablamos menos de eso. Esto está por encima de la ley de medios. No sé qué tipo de lenguaje vamos a constituir para explicar situaciones intensas, ni qué legislación habría que hacer. En realidad, todavía no está visto cómo afecta al lenguaje la revolución tecnológica en el periodismo, y cómo afecta el lenguaje de las personas cuando describen su experiencia con despojamiento de metáforas, simbolismo y pudor. El pudor es una fuerza dramática, necesaria y democrática. Si se despoja el pudor también uno puede decir que puede perder cierta condición actoral, puede perder cierta condición actoral el lenguaje. Yo creo que una buena prensa revolucionaria, que revoluciona el género de la prensa, comienza a pensar el lenguaje de otra manera, no para no decir malas palabras, sino para demostrar que aún diciéndolas no rompiste el tabique entre las distintas formas de lenguaje que hay. Hay rupturas. La televisión la rompió porque el mercado obliga, supuestamente el mercado obliga a no decir “ahora uso el lenguaje un poquito más culto, y un poquito más abajo pongo el lenguaje soez”. No es tan así ahora. Por ejemplo, el lenguaje de Lanata es maravilloso, nadie le puede decir más nada, rompió todos los tabiques, habla de todas las maneras que se puede decir, aplica todas las frases de la ruptura, después otras más soeces, el tratamiento más despreciativo. Eso pasó un poco con el periodismo cuando en La Opinión apareció una carta de Alejandro Agustín Lanusse protestando por una nota. Era el presidente, y el periodista respondía con un “el lector Lanusse”. Ahí comienza una igualación que está bien, es decir, tratar de igual a igual, pero en la cual el periodista iba construyendo su propia figura. Por ejemplo, Lanata es una figura construida por encima de cualquier institución presidencial o institución política. Imaginate un concejal, un diputado, lo aplasta, no lo considera como un lector o como un televidente. Entonces, ahí se desequilibra a favor de un periodista comediante, con una gran capacidad agonística, donde además de que juega con su propia muerte, es un fenómeno relativamente nuevo en la Argentina. Que haya estado en contra de Clarín y ahora a favor deClarín es casi una anécdota en relación a cómo se construyó ese modelo de superior, casi del periodismo clásico, porque a partir de ahí, ¿qué periodismo puede haber?
–¿Pareciera que hay una ruptura en la imposición de la agenda periodística por parte de los grandes medios. Por un lado, el hecho novedoso de una presidenta que sale a responderles, y por otro que a través de sus tapas y principales notas editoriales esos medios siguen las acciones del Gobierno.
–Sí, y hay cosas novedosas, como el caso Schoklender, donde podían afectar valores muy profundos de los derechos humanos. Y hacen varias cosas con eso. Afectarlos, porque no les interesa, o demostrar que se puede seguir por otra vía, pero no sé cuál sería la otra vía, pero en realidad al atacar a Hebe, con un tema muy delicado como es el tema Schoklender, o sea, se metieron en temas donde la sociedad progresista argentina, con un nuevo tipo de progresismo pensando en un nuevo tipo de familia, por ejemplo el tema del parricidio. Hebe es una persona muy peculiar, le interesan los temas. Es un tema que forma parte de ritos y tabúes muy profundos, y Hebe es una desarmadora de todo eso. Un personaje como Hebe es un rango permanente para desacreditar toda la política de derechos humanos, y al mismo tiempo, curiosamente, el personaje que más la sostiene con su sola presencia, ese es un tema muy fuerte…
–Sí, incluido ahora, además del caso Schoklender, el “vamos a ir a presionar a los jueces”.
–Sí, porque la cuestión de Hebe es muy fuerte porque se mueve sin la posición del Gobierno, porque piensa sin instituciones, y eso no ocurre en general con nadie que esté en la política, por ejemplo con los grandes luchadores del Premio Nobel, o Robert Cox. Los grandes liberales piensan con instituciones. Hebe piensa con una injuria que saldría del interior de las vísceras populares. Son todos temas que me parece que hay que pensar.
–Los otros días, en 6,7,8, usted volvió a refutar la demanda de los medios de comunicación, impuesta en los últimos años, del hablar sencillo, de utilizar un lenguaje accesible dirigido a comunicar a ese abstracto denominado la gente.
–El hablar sencillo no es la puteada permanente. Hay nuevas puteadas o injurias que hay que aprender el código bajo el cual se dicen. Yo me refería a que los medios, más allá o más acá de la ley de medios, porque eso tampoco está escrito en la ley, generan un modelo de espacio y de tiempo que genera una lengua, y genera el personaje que te dice “dígalo para la gente”, “tradúzcalo para que se entienda”… y ahí salen los modelos de divulgación, como el de Adrián Paenza, que es un modelo genuino de divulgación, me parece. Creo que todas las áreas artísticas y del conocimiento, todas tienen modelos de divulgación, que en todo caso también va a ser un nuevo debate. Por ejemplo, el canal Encuentro tiene grandes modelos de divulgación, ha encontrado una interesante veta de modelos de divulgación. Cuando ese modelo de divulgación no resulta atractivo ya es otro lenguaje que no se refiere al anterior de profundizarlo sino a un control social sobre el lenguaje. Y ese control social lo ejerce la televisión con el personaje que dice cuál es el nivel medio de comprensión de una sociedad, que está sometido a encuestas, está sometido a target, a estudios permanentes. Entonces, el modo que haya que hablar de aquí en adelante lo van a determinar las agencias de publicidad, o aún mejor dicho, estudios de mercado sobre la base de qué se entiende y qué no se entiende…
–Otro tema es la medición del tiempo de atención del televidente, y cuándo se dispersa y va a otro lugar…
–Esa medición habría que quitarla de circulación totalmente y reinventar la televisión. Por ejemplo, Clarín hace diez años tenía un sistema que les permitía anunciar cual era el promedio de cada nota, “lectura de esta nota: 3 min, 3 segundos”… ¿qué quiere decir eso? ¿A qué lector se dirigen?… ya no es el lector de Natalio Botana, ni de Sarmiento, ni de Mitre. No veo que esto se debata en ningún lado, y más bien cuando lo digo produce una cierta incomodidad, pero no puede ser que haya una ley de medios donde los modelos técnicos y del uso de la palabra sean iguales en todos lados. Una diferenciación interesante por la vía de los programas que están de acuerdo que rija enteramente la ley de medios puede ser tomar este tipo de audacia en el lenguaje. Por ejemplo, el tipo de sermón de Nelson Castro hereda el viejo pacto de la televisión con el evangelismo. El de Lanata no, porque es herético. Julio Blanck y Van der Kooy tampoco, porque es la picaresca porteña, los dos son dos pícaros que se miran, se guiñan, “y este, qué opina...”, “yyyy… ése más o menos, fíjese que…”, es el típico diálogo de un género… casi gauchesco, porque es una picaresca. Más allá de aceptar esto, porque el periodismo es la captación, el oído del lenguaje, el oído del lenguaje popular ya fue superado por la creación del lenguaje propio, que se basa en la medición de tiempo, espacio…
–¿Cómo ve a los medios públicos?
–Ha acertado con algunos aireados, como se dice, la Guerra del Paraguay, o el documental de Clarín, que estaba muy bien, y sin que lo tomen como vanidoso, el de Piglia, que se hizo entre la Biblioteca y el Canal, era una novedad, porque Piglia no dejó de decir nada que no diga en sus clases tal cual, y la escenografía, con un simulacro de clase, es interesante, porque el ambiente de la clase es lo más descriptivo de la historia de Occidente, no el set de televisión. Aunque el set se imponía sobre la clase, se trataba de recrear la clase.
–¿Qué piensa del debate sobre objetividad y periodismo?
–No es que piense que el periodismo no sea objetivo, todo lo contrario. Si leen los diarios del siglo XIX, eran facciosos. Con La Nación empiezan a no ser facciosos, porque Mitre ve que hay un triunfo tal que puede declararse objetivo, informar sobre tal o cual cosa en términos que hoy llamaríamos plurales. Pero un nivel de objetividad hay que restaurar, mínimo. Son acuerdos sociales, no puede haber medios de cada sector, es una facciosidad del siglo XIX. Como había muchos diarios, había 40 unitarios y 40 federales. También yo diría que gana la polémica el que pueda demostrar que lleva para sí un cierto tono de objetividad, que podés decir, la objetividad ya sabés que es una suma de decisiones de un grupo, y de victorias que se han conmemorado o no, que han sido aceptadas, pero de todas maneras eso tiene que existir.
–¿No falta abrir más espacios para debates públicos, políticos, culturales? En 6,7,8 abrieron un espacio en el que confrontaron de manera muy interesante Roberto Gargarella y Edgardo Mocca…
–Bueno, también está Beatriz Sarlo en 6,7,8, que fue un momento importante. Beatriz Sarlo es un tema muy difícil, porque es la máxima crítica cultural que hay en la Argentina, y su tarea casi primordial hoy es analizar toda la gestualidad, la simbología de la Presidenta, de una forma demoledora, entonces también si bien esos análisis los podés encontrar en Roland Barthes, tienen una potencialidad injuriante tan grande que te ponés a dudar, cómo sería un debate con una persona que tiene que ser del mejor nivel de exposición de oposición al Gobierno, pero justo retrata a la Presidenta como una figura más bien autoritaria, en un artículo señalaba cosas que normalmente a uno se le escapan… cuando decía, “a ver, vos…”, dos arquitectas… y en ese momento la veía como la dama que daba una orden restrictiva en nombre de la democracia. Como la democratización de las relaciones.
Fuente: Miradas al Sur, 20-01-2013
Mabel Maidana, Co Coordinadora Comisión Nicolás Casullo
de Medios Audiovisuales en Carta Abierta.
lunes, 6 de agosto de 2012
MEMORIAS DE UN MERCENARIO (folletín verídico): “MEA CULPA”
Por el linchamiento mediático de
Guillermo Luque, en 1991, en Catamarca. Una confesión liberadora: en el medio,
el torturador Patti, el “empleador de mercenarios” Fontevecchia, Menem y una
monja. Su autor se retiró de lo que en estos textos llama “el periodismo
industrial”, “no arrepentido, pero si harto”, al cabo de 25 años de servicio.
Por Daniel Ares (*) / Yo
fui uno de los periodistas que linchó a Guillermo Luque en el verano de 1991,
allá en Catamarca, cuando mandamos a la cárcel a un pibe de veinte años por más
de veinte, acusado de un crimen que ni siquiera la mismísima Justicia le pudo
probar. No me siento culpable, pero tampoco inocente, no fui el único que
participó del linchamiento, ni tampoco fuimos sólo los periodistas. Era la hora
de oro del clamor popular.
Para los que no
recuerdan el caso que basten estas líneas, o que busquen más en Google bajo
cualquiera de los nombres que aquí voy a dar: en setiembre de 1990 María
Soledad Morales -17 años, alumna de un colegio de monjas del centro de la
ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca-, apareció asesinada, torturada y
violada un lunes a la mañana; y por supuesto esa ciudad, esa provincia –y acaso
este país- nunca más fueron lo mismo. Allí terminaban muchas historias porque
empezaba esta.
El inmediato
primer sospechoso fue Luis Tula, amante de María Soledad, hombre mayor de edad,
y casado, así que su esposa, claro, pasó a ser entonces la segunda sospechosa…
El caso parecía
así de rápido resuelto, cuando allí surge a la fama nacional la hermana Marta
Pelloni -monja directora del colegio al que asistía la víctima-, acusando con
nombres y apellidos a cuatro de los hijos predilectos del poder entonces
sempiterno de la provincia: el hijo del intendente, Diego Jalil, el del jefe de
la policía, Miguel Ángel Ferreira (h), el de un sobrino directo del gobernador,
Arnoldito Saadi; y el hijo del diputado nacional por la provincia Ángel
Luque: Guillermo Daniel Luque…
Según la monja,
María Soledad se les “había ido” en el marco de una “orgía de drogas y de
alcohol”.
Por supuesto
desde el poder reaccionaron ante las acusaciones, pero también entonces
reaccionó la población como nunca antes había reaccionado en Catamarca. Allí
nacieron las marchas del silencio, y en ese silencio, se derrumbaba sorda la
dinastía de los Saadi.
Sexo, política,
drogas, dinero y sangre, al caso no le faltaba nada, cuando entonces le
pusieron la frutilla de la torta: en los primeros días de enero de 1991, el
presidente del país, Carlos Menem, como si fuera el comisionado Fierro llamando
a Batman, le encomendaba el caso al ya mediático subcomisario de “la
Bonaerense” -procesado entonces por apremios ilegales-, Luis Abelardo Patti.
Tras sus pasos fuimos todos.
Todos. Diarios,
revistas, agencias, radios, canales, todos.
En la abulia
estival de un verano sin romances, divorcios ni suicidios, “el Caso María
Soledad Morales” fue entonces la bendición y salvación de todo el periodismo
industrial sin excepciones.
Por aquellos
días yo estaba al servicio de la revista Noticias de la Editorial Perfil, de Jorge
Fontevecchia.
Medio y dueño
-gustaría recordar-, pretendieron siempre ser mucho más que un fabricante de
revistas y su producto más lustroso. Lo suyo suponía más bien una causa
personal casi patriótica, Noticias era su pluma y era su espada; y nosotros,
sus empleados -sobre todo los de Noticias- debíamos suponer que buscábamos la
verdad para alumbrarle a los argentinos el camino de la democracia, de la
justicia y la moral.
Pero todo era mentira, más bien, lo único importante era
facturar. Y aquel del ‘91, vaya si fue un verano pródigo…
Apenas comenzado
el año, aquella espantosa tragedia catamarqueña se llevó de un solo tornado las
marquesinas de todas las obras del vodevil atlántico.
Desde la guerra
de las Malvinas ninguno de los periodistas que habíamos cubierto ambos sucesos
recordábamos otra concentración de prensa tan grande en un lugar tan pequeño.
Ni siquiera faltaban corresponsales extranjeros. Catamarca era el centro del
país, sino del mundo.
Todos juntos una
mañana, detrás de Patti y de sus hombres, desembarcamos allí con nuestras
cámaras y nuestros micrófonos, y nuestros apuros antes que nada.
Por mi parte, en
48 horas “cerraba” Noticias, y antes de eso yo debía investigar -y ya que
estamos, resolver (de ser posible en primicia exclusiva)-, toda la verdad sobre
un caso del que nada de verdad sabíamos.
Para mejor
distinguirse de Atlántida, Fontevecchia pagaba muy mal, y sobre todo retaceaba
los medios a la hora de producir. Recuerdo que pese a tener el cierre encima,
nos mandó en ómnibus desde Buenos Aires; y que además tenía un sistema de
viáticos que te obligaba a llevar una contabilidad aparte, o terminabas
pagándole por trabajar.
Sus revistas bien vestidas suelen ser empanadas
rellenas de aserrín y vidrio. Pero qué importancia tiene nada de eso cuando el
único objetivo es “la Verdad, la Justicia, la Democracia”, y mayúsculas así,
¿verdad?…
El negocio de
los medios suele ser como cualquier negocio, donde el cliente siempre tiene la
razón, y si no la tiene… allí estamos nosotros justamente para dársela.
El negocio de
los medios es captar, interpretar, más bien, la canción que el público quiere
escuchar.
Por eso el
público de izquierda, ya lo expliqué, compra medios de izquierda, y el de
derechas…
La revista “Así
es Boca”, por dar un ejemplo, tuvo mucho éxito porque no hablaba bien de River…
Y Fontevecchia
no conseguiría ni conseguirá jamás prestigio periodístico ni moral, pero lleva
años sobreviviendo en el negocio del periodismo, justamente, porque lo conoce.
En aquellos días
que les cuento, el grueso del público argentino –recalentado ya por los grandes
medios nacionales (insuflados a su vez por Menem, que soñaba con sacarse de
encima a Ramón Saadi en la interna justicialista)- había decidido que el
asesino de María Soledad Morales era Guillermo Luque, hijo del obeso diputado
saadista Ángel Luque, cuya imagen nunca midió nada bien en el televidente
medio…
Para cuando
llegamos a Catamarca, ya de los cuatro acusados por la hermana Pelloni, sólo
quedaba uno: Guillermo Luque, el único de los cuatro que había salido a
defenderse públicamente, como quien oscurece mientras aclara. Y de allí en más,
por lo tanto, Guillermo Luque no dejó de excusarse nunca más… ni volvió a ser
escuchado tampoco.
Él era ya el
asesino de María Soledad, todos lo sabían, y sólo hacía falta demostrarlo.
Fuera como fuera. Ya las marchas del silencio callaban su solo nombre; mientras
nosotros, la prensa libre y toda, lo gritaba a viva voz en la euforia de los
récords de ventas que vencíamos semana a semana.
Una hija de los
pobres había sido asesinada. Un hijo de los ricos preso, parecía justicia.
Y para eso
estábamos nosotros, la impoluta vox dei de la vox populi que a su vez
representábamos y alimentábamos, y viceversa…
Por otra parte,
Guillermo Luque no sólo era hijo de un rico obeso saadista, sino que además
trabajaba en el Congreso Nacional contratado por su propio padre, así que
pronto fue también acusado de “ñoqui”, y ya que estaba de vago, juerguista,
drogadicto, degenerado, medio puto, en fin… De a poco y entre todos dibujamos con
ese pibe al asesino que la gente más quería. La monja nos daba su bendición, y
el pueblo nos alzaba en su ovación. Mejor aún: el pueblo nos compraba y nos
compraba.
Por su parte,
Patti tampoco precisó investigar demasiado para saber por qué estaba allí y a
quién debía perseguir y encarcelar.
En cuando a los
jueces del caso… pasaron seis o más, ya nadie los recuerda, uno a uno los
fuimos descartando hasta que por fin apareció el que se avino a cumplir sin
tantos tecnicismos el mandato popular, que nosotros, por supuesto,
expresábamos. Pero eso fue después.
En menos de 48
horas, recién llegados y medio fundidos, con el fotógrafo levantamos la
cantidad necesaria y suficiente de testimonios y fotos que sostuvieran como
fuese el argumento que llevábamos preconcebido por imperio del marketing.
A punto para el
cierre, con tono trágico, recursos del buen folletín, y apenas el rejunte de
chismes que a mi paso cualquiera me contaba, despaché una nota perfectamente
esquiva entre potenciales improbables en un juego de intrigas que sin solución
conducían al mismo desenlace: Catamarca era un infierno, y Guillermo Luque el
hijo del diablo. Cumplimos.
Por supuesto,
con menos de 48 horas no tuve tiempo de chequear una sola palabra de lo
escrito; pero mi comando en Buenos Aires quedó tan satisfecho, que allí nos
confirmaron en la cobertura una semana más…
Entonces mi jefe
directo era el gordo Rubén Giordano, quien inmediatamente me llamó para
decírmelo. La paga no era buena, pero el caso era un gran caso. Por mercenario
que uno sea, la adrenalina es la adrenalina.
Claro que como
suele suceder en estas notas, más allá de lo que uno escribe y luego te
publican, está lo que uno de verdad va sabiendo a medida que pregunta, mira,
oye… investiga, bah.
Y resulta que
entonces, para la segunda entrega, yo sabía mucho más de lo que sabía recién
llegado, y ya no estaba tan seguro de todo lo que había dicho entonces.
Lo hablé con
Giordano, le dije que me parecía mejor preservar al pibe Luque hasta que la
justicia pudiera probar algo… Giordano por supuesto lo habló con “Jorge”, y de
regreso de su encuentro –ya con sus Diez Mandamientos tallados en piedra-, me
recordó, primero, que yo era “un profesional”, y sobre todo, lo que ya todos
sabíamos sin que hiciera falta saberlo.
- Dejáte de
joder, Daniel, todos sabemos que se la cargó el pibe Luque, y que lo protegen
porque es quién es, ¿qué me venís con “preservarlo”?… -, recuerdo exactamente
que me dijo, tan lejos él de Catamarca, tan allí yo…
En menos de dos
meses Patti encarcelaba a Guillermo Luque por orden del juez Luis Ventimiglia,
y unos años más tarde, otros jueces -sin que del fallo se desprendiera cómo ni
cuándo ni dónde ni quiénes mataron a María Soledad Morales.- condenaban a
Guillermo Luque (junto al primer sospechoso del caso, Luis Tula), a veintiún
años de cárcel.
De vuelta al
verano del ‘91, pocos días antes de que lo detuvieran, cerramos la temporada y
agotamos el caso con una edición especial de Noticias, improvisada y falaz,
pero que en sólo dos días vendió el doble de lo que vendía habitualmente en una
semana entera. La competencia no pudo agregar más nada.
El caso siguió
su curso pero los periodistas dejamos Catamarca apenas terminó el verano. María
Soledad ya no vendería más sino hasta el día del juicio, y para eso faltaba
todavía…
Sin embargo a
muchos de los que cubrieron el caso el aura de héroes populares les iba a durar
semanas y meses; y algunos, por mucho más tiempo aún, sintieron incluso orgullo
de lo que habíamos hecho allí, cuando linchamos a un pibe a la cabeza de un
pueblo recalentado en su furia por la canción que le cantábamos nosotros.
Yo fui uno de
esos hombres. Precisaba esta confesión.
(*) El autor es editor de Elmartiyo.blogspot.com
lunes, 28 de diciembre de 2009
AVANZAMOS EN LA REDISTRIBUCION DE LA PALABRA, MIENTRAS LA OPOSICIÓN TRABAJA PARA JUDICIALIZAR LA POLÍTICA
Gabriel Mariotto limpia la banda de
los canales 22 al 25
Los aliados del Grupo hegemónico, la oposición de carácter claramente antipopular, tienen una tarea: obstaculizar la implementación de las políticas públicas gubernamentales. Y parafraseando a Jauretche, como el sombrero es chico, quieren agrandar la cabeza, no el sombrero.
Como no tienen propuestas, como cuando hay que sentarse en la banca a discutir y pelear democráticamente por sus proyectos, y como en el momento de la discusión parlamentaria de la Ley de Medios no podían imponer su posición, se retiraron del recinto. Ahora lo que no se logró mediante la discusión democrática se intenta alcanzar con maniobras de corte judicial.
Quienes defienden a rajatabla el republicanismo, la división de poderes y claman por la independencia de esos poderes, parecería que intentan imponer sus deseos mediante la judicialización de los actos legítimos de gobierno, es decir, hacer uso de uno de los poderes de la República en beneficio de los intereses económicos de una empresa
Una mirada atenta podría decir que tratan de politizar la Justicia, exactamente aquello que denuncian como justicia adicta al Poder Ejecutivo. Ironías...
Es público que el Grupo mantiene relaciones estrechas con integrantes del Poder Judicial, los que no casualmente provienen de las fuentes de la dictadura genocida. Ampliar esta información acá y también en la página Mensaje Walsh. De modo que puede concluirse que muchos integrantes de la familia judicial son al Multimedio lo mismo que muchos integrantes de ambas Cámaras del Congreso Nacional: funcionales a sus intereses. Es un intercambio de favores.
Las decisiones del Poder Ejecutivo avanzan, gobernar es hacer que esas decisiones sucedan. Gabriel Mariotto implementó una decisión que muestra en la práctica lo que dice la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: redistribuir la palabra.
Mediante la Resolución 813/09 del 27/11/09, publicada en el Boletín Oficial, en su articulo 1° se decide la cancelació de las asignaciones de los canales 22, 23, 24 y 25 correspondientes a los servicios de televisión codificada en la banda de UHF, en todo el ámbito de la REPÚBLICA ARGENTINA. En esas frecuencias operará el Sistema de Medios Públicos Sociedad del Estado. Por otra parte los afectados (según el artículo 2) tienen 30 días para presentar un informe de factibilidad técnica en el deberán proponer una reubicación de sus servicios, que deberán dejar de emitir en los canales reservados a los 30 días de recibir una notificación.
En los considerandos se resalta que la situación de ocupación de la banda de UHF en el país “debe ser revertida a fin de permitir el cabal desarrollo de la televisión abierta”. También se pueden leer conceptos que afirman que la televisión codificada en comparación con los canales de aire son servicios de radiodifusión secundarios. Y que deben ser definidos los criterios de redistribución de los beneficios derivados de la tecnología digital “a fin de, por una parte, permitir el desarrollo del servicio de televisión abierta, y, por el otro, mantener la configuración de las condiciones de prestación de los respectivos servicios complementarios, entre las cuales se encuentra la cantidad de señales”.
Es importante destacar que en cada canal de UHF se emitirán 6 canales digitales.
Leer acá la Resolución con sus considerandos.
Mabel Maidana
Co-Coordinadora Comisión "Nicolás Casullo" de Medios Audiovisuales en Carta Abierta
jueves, 17 de diciembre de 2009
El Grupo Mediático: devolución de favores y comunidad de intereses
Los voceros políticos del Grupo, especialmente la Empleada del Mes, lo vienen anunciando a voz en cuello: después del 10 de diciembre vamos a revisar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. La Viuda, pero no solo ella, quedó atragantada con la sanción y promulgación de la Ley 26522.
Es pública la relación del Grupo con integrantes del Poder Judicial, tanto que ha organizado jornadas de reflexión sobre el nuevo instrumento legal a las que concurrieron muchos de ellos.
Ahora la noticia es que el juez civil y comercial Edmundo Carbone declaró inconstitucionales los artículos 41 y 161 de la Ley de Medios de la Democracia. Una muestra más de los soldados, siempre listos a las órdenes del Sr. M de que dispone el gran Grupo.
Los titulares de los matutinos festejaron la medida. Sin embargo Gabriel Mariotto, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual apelará ese fallo y explica su posición en un reportaje que hoy salió al aire por Radio Gráfica:
-Carlos Aira: ¿Cómo hay que entender este fallo?
-Gabriel Mariotto: El juez tuvo una interpretación producto de los grupos monopólicos que pretenden mantener el status quo, lo mismo que pretendían antes de la discusión de la ley, durante la discusión de la ley, antes que llegue al Congreso, durante el debate en las comisiones en el Congreso… Siempre buscaron excusas para que esta ley no se trate y bueno ahora para que no se aplique. De todas formas entendemos nosotros que tenemos
argumentos de sobra, como para que se produzca la apelación y que las Cámaras puedan fallar ajustadas a derecho. Nosotros entendemos que la medida cautelar es extemporánea, las cautelares son cuando hay una
urgencia, aquí se trata de impedir la aplicación de un artículo que todavía ni siquiera está reglamentado.
Y… y no se sabe cuál es el agravio dado que las licencias que posiblemente deberían desprenderse de aquellos grupos que tienen más de las que la ley permite, aún están en duda con respecto a la ley de la dictadura son licencias que están en proceso de cuestionamiento. Entonces, no hay un urgencia, no hay un agravio inmediato, y este juez dictó la medida cautelar creo que con dos o tres ejes… Es un juez que ya había renunciado y se le
aceptó la renuncia a partir del 31 de diciembre. Es un juez que fue funcionario de los gobiernos de Onganía, Levingston y Lanusse, y que fue quién dictó la prohibición a la película “La tentación de Cristo”. Tiene un perfil de
juez de la dictadura. Y brindo esta medida cautelar que apelaremos sin ningún tipo de demora así que
confiamos claramente en el sustento jurídico de la ley.
- Lucas Molinari: Es paradójico que Carbone se base en el fallo Smith de 2002, el del corralito, que planteaba que la propiedad es inviolable. Comparando a un ahorrista con un monopolio.
- Mariotto: Comparando a una propiedad con el derecho de una licencia del estado. Son otras cosas. Pero
son matices, abordajes jurídicos que vamos a poder argumentar con racionalidad y esperando que la Cámara tenga otra mirada.- LM: Ahora, cuando vemos que Clarín tiene 264 licencias y la Ley plantea como máximo 10, ¿Cómo vemos esto a la aplicación en un año?
- GM: Hay que reglamentar éstos artículos. Hay que darle precisión a las licencias de vinculo físico, cual es el área de cobertura que puedan explotar una empresas que tenga licencia de cable y a partir de allí ver como se aplica el articulo 161. Todavía estamos en un estado anterior, pero la cautelar muestra una urgencia que solo advierte el juez y los grupos monopólicos que ahora deben defender desde la justicia lo que no pudieron defender desde la política porque la ley se sancionó, los foros aportaron muchos conceptos que aportaron a la Ley , las cámaras las discutieron, pero los grupos se niegan a peder los privilegios de la Ley de la dictadura.
- LM: Ahora, desde el 10 de diciembre, que entró en vigor la autoridad de aplicación, empieza a correr el período de un año que define este artículo 161...
- GM: Si, si… pero hay que reglamentarlo. A partir de allí, de acuerdo a los plazos que establezca reglamentación es un año.
- CA: Mariotto, ¿quedó conforme con la bicameral?
- GM: Estamos esperando instrucciones. Lo cierto es que la primera minoría ya envió sus representantes. Ahora estamos esperando los de la segunda y la tercera minoría. Así que hasta que no envíen sus representantes, sin novedades.
A la Madre de Todas las Batallas le esperan muchos inconvenientes. Ya lo sabíamos, y lo importante que el camino hacia la democratización del acceso a los medios ha comenzado, sin lugar a dudas.
Mabel Maidana, Co-coordinadora Comisión "Nicolás Casullo" de Medios Audiovisuales en Carta Abierta
A la Madre de Todas las Batallas le esperan muchos inconvenientes. Ya lo sabíamos, y lo importante que el camino hacia la democratización del acceso a los medios ha comenzado, sin lugar a dudas.
Mabel Maidana, Co-coordinadora Comisión "Nicolás Casullo" de Medios Audiovisuales en Carta Abierta
Fuente: Programa "Desde el Barrio" Lu a Vie 10:00; Radio Gráfica
sábado, 5 de diciembre de 2009
ARBIA se reunió con el Lic. Amado Boudou
sábado, 28 de noviembre de 2009
Diarios que deslegitiman al poder constitucional
El Observatorio de Periodismo y Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Cuyo desnuda los mecanismos tergiversadores de la realidad utilizados por dos de los periódicos hegemónicos de esa región de Argentina.
El recurso que más utilizaron los diarios Los Andes y Uno en la construcción de sentido opositor y deslegitimante del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, durante su reciente debate parlamentario (que finalizó con su sanción y promulgación), fue la selección, omisión o carencia de fuentes. Cabe destacar respecto de diario Uno, por ejemplo, que la fuente más utilizada para la construcción de su cobertura fue el dueño de la multimedia a la que pertenece el periódico, Daniel Vila.
A continuación, se reproduce el texto completo del capítulo Conclusiones Finales del informe que ese Observatorio distribuyó a principios de la semana pasada.
El equipo de trabajo del Proyecto de Investigación “Observatorio de Periodismo y Derechos Humanos” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales llevó a cabo una investigación respecto de cómo y con qué intencionalidad los dos diarios locales, Los Andes y Uno, abordaron la temática del proyecto devenido en Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Ese equipo está integrado por Ernesto Espeche (Director); Roberto Follari (Co-Director); Soledad Gil y Jimena Marín (Coordinadoras) y Juan Pablo Rojas, Penélope Moro, Mariana Olguín y Moisés Ortiz (Observadores y Observadoras).
Estas conclusiones y la investigación que presentamos a continuación, se basan en el modelo teórico-metodológico de la Intencionalidad Editorial.
En síntesis, los enunciados que conforman el sustento filosófico del modelo como propuesta teórico – metodológica para analizar los procesos periodísticos, son: “el proceso periodístico es en esencia la conversión de una parcialidad determinada (de clase o grupo) en un valor universal o natural. Que por ello se apoya en una serie de mitos para ocultar su naturaleza. Que ese rasgo manifiesta el carácter ideológico del periodismo y su rol en la construcción de Hegemonía. Que su ineludible involucramiento en la disputa por el Poder lo ubica en el plano de la propaganda” (Espeche, 2006: 19).
Cuando decimos que el periodismo forma parte del concepto genérico de propaganda, supone que aquél comparte con éste una serie de métodos comunes que son punto de relación y de identidad. La particularidad del periodismo como parte de la propaganda se define por la relación dialéctica entre objetividad y parcialidad. “Por objetividad entendemos que el hecho periodístico puede ser confirmado y contrastado a partir de las fuentes, mientras que la parcialidad se advierte en la medida en que siempre existe una toma de posición frente a ese mismo hecho” (López, 2005: 48).
Dicho esto, es necesario analizar los puntos de relación e identificación entre la propaganda en sentido genérico, y el periodismo como forma especial de propaganda. En este sentido, Domenach menciona cinco reglas de la propaganda que pueden servirnos como referencia: simplificación y enemigo único, exageración y desfiguración, orquestación, transfusión y unanimidad y contagio.
Hablamos de simplificación en el sentido de que toda propaganda, para alcanzar su objetivo debe buscar la síntesis de lo complejo. La titulación en la prensa encierra esta condición al sintetizar el tema central de un artículo en una unidad compuesta por una volanta, un título y una bajada. Pero en realidad la simplificación atraviesa todo el cuerpo del medio.
La regla de la exageración se presenta cuando un hecho es sobredimensionado con el fin de acentuar determinados aspectos. Esto implica entonces una desfiguración del acontecimiento. En periodismo ésta se identifica muchas veces como la “espectacularización de la noticia”.
La orquestación se trata de la repetición de un tema bajo diferentes aspectos, hasta lograr imponerlo en la “opinión pública” ya que el fin es que el destinatario hable sobre él, lo discuta y tome posición frente al mismo.
La transfusión tiene que ver con la regla que establece que toda propaganda opera sobre una base preexistente que la sustenta. Es decir, se trata de reforzar ideas, miedos, prejuicios, un orden establecido, más que estimular un cambio.
Finalmente, la regla llamada unanimidad y contagio hace referencia a la tendencia de la propaganda a expresar la opinión de un grupo como unánime a toda la sociedad civil. Un buen medio para lograr esto es contar con la adhesión de intelectuales prestigiosos o personalidades públicas que garanticen de por sí la posibilidad de contagiar opiniones.
Dada esta explicación podemos afirmar que existe una estrecha relación entre el periodismo y la propaganda, por tanto es necesario concebir al primero como una forma especial de propaganda objetiva para comprender el concepto de intencionalidad editorial y su influencia en el terreno del debate y de la lucha por el poder.
Los mecanismos de propaganda del periodismo, institución superestructural, serán claves para naturalizar ciertos valores y concepciones de clase y para poner en marcha el consenso que determinará el grado de dominio del bloque hegemónico.
Para seguir con la dicotomía objetividad/subjetividad afirmamos, en términos de Ducrot, que el discurso periodístico es objetivo ya que se basa en hechos susceptibles de ser confirmados y constatados a través de fuentes directas o indirectas. Asimismo, el periodismo es necesariamente parcial como toda actividad humana entendida como la asunción de una posición propia del periodista y/o del medio ante la complejidad de los hechos sobre los que trabaja la práctica periodística.
En síntesis, el objetivo final de la IE y por ende su utilidad, es desentrañar cuál es la parcialidad de grupo/sector/clase convertida en valor universal o natural a través del sentido común construido en las noticias sobre un determinado tema. Asimismo cuáles son los mecanismos que se utilizan para enmascarar esa parcialidad. Para llegar a esto, el modelo metodológico plantea un análisis cuantitativo y cualitativo de la información relevada bajo el método de un observatorio de medios.
En este sentido, Los Observatorios de Medios reconocen el derecho de todo medio y de todo/a periodista a manifestar su posicionamiento editorial pero condenan que ese posicionamiento se lleve a cabo en forma encubierta, procurando esconderse detrás del falsamente denominado "periodismo independiente", por considerar que tal manipulación es violatoria del derecho que todos/as los/as integrantes de una sociedad tienen a informar y a estar informados/as.
Respecto de esta investigación en particular, constatamos que los medios pertenecientes o portavoces del corporativismo hegemónico han dejado de ser medios en el sentido técnico de la palabra, para convertirse en actores y sujetos propios, con una especialidad: producir y reproducir sentidos comunes favorables a ese corporativismo y a sus propios intereses empresarios.
Luego de relevar y analizar el período 27 de agosto/11 de octubre, podemos decir que los dos medios observados, diario Los Andes y Uno, actúan como sujetos activos en la oposición y deslegitimación del proyecto luego devenido en Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Se trata de un ejemplo más de la conducta de los medios que responden a los intereses hegemónicos.
Esta posición no es azarosa sino que obedece a la economía política los medios, y a la ideología que -a partir de defender sus intereses hegemónicos- estos diarios conservan.
Encuadrados en este punto es preciso remarcar que Diario UNO de Mendoza, pertenece al Grupo Uno Vila- Manzano. Salió por primera vez a la calle, el 27 de junio de 1993 bajo el slogan “nuevo diario para una Mendoza nueva”. Según la página Web institucional del diario se invirtieron en el mismo 7 millones de dólares. La cabeza visible del medio es Daniel Vila, hijo del empresario de la construcción Alfredo Vila Santander.
Diario UNO representa además, a la Cámara Empresaria Mendocina (CEM) ligada ésta a ex funcionarios del ex Banco de Mendoza. En materia ideológica sigue los lineamientos de un ultra neoliberalismo económico y político, basado en la preponderancia de las inversiones extranjeras y de sectores económicos agro- exportadores que concentran la mayor parte de la torta de capital monetario de nuestra provincia y del país.
Es importante resaltar, que al momento del nacimiento de Diario UNO, quien detentaba el máximo poder en nuestro país era Carlos Saúl Menem; por lo que el escenario era favorable para desplegar ciertas acciones en pos del desarrollo de los intereses societales y personales de éste grupo económico y político.
El Grupo nació con la compra de una radio en 1983 y en apenas una década se transformó en uno de los principales propietarios de canales de cable y radios del interior del país, con presencia en varios países de América Latina.
En 1994 fundaron un sistema de TV por cable Supercanal. Este sistema fue la matriz de lo que luego se convertiría en Supercanal Holding, que llegó a ocupar el tercer lugar entre los canales de cable del país.
Leer acá el informe completo.
Fuente: Agencia Periodística del Mercosur, 28-11-2009; Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Periodismo y comunicación Social.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Guerra de posiciones en terreno embarrado
Desde que Gabriel Mariotto anunció que el gobierno daría "la Madre de todas las Batallas" supimos que no sería sencillo, que la pulseada costaría mucho esfuerzo, que implicaba desafiar el mundo de los negocios de los medios, el poder estratégico de la construcción social de sentido, el patrimonio del direccionamiento de la cultura, el poder hegemónico del oligopolio.
Inmediatamente entendimos y nos hicimos cargo de que había que dar la batalla; nuestra Presidenta, mujer valiente como ninguna otra y ningún otro, ya había dado el primer paso y nos presentaba el hecho consumado: la decisión política estaba tomada, el camino trazado.
Hoy tenemos sancionada y promulgada la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. También contamos con la indicación de la Presidenta sobre la fecha de puesta en práctica de los organismos encargados de la implementación de la Ley con dependencia del Poder Ejecutivo: la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y en su ámbito el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual. La fecha decidida por la Presidenta para la puesta en marcha de estos organismos es el 10 de diciembre de 2009.
El Consejo Federal es un órgano colegiado en el que confluyen representantes de todas las jurisdicciones y de todos los actores y sectores vinculados con la actividad y que taxativamente define la Ley 26.522. La conformación de este Consejo motivó lo esperable: que las entidades privadas hegemónicas intentaran mantener sus espacios de poder.
Como fue consignado en este blog ARPA apeló al travestismo para ocupar 5 de los 6 lugares correspondientes al sector privado, maniobrando para desplazar a las PYMES NACIONALES. Pero como dijimos hace dos días: la política y la militancia se impusieron sobre los negocios y la mentira.
La negociación fue muy dura pero las entidades que agrupan a los medios de baja potencia - ARBIA y AATECO - sentaron a sus representantes en el Consejo Federal.
El Presidente de Arbia, Osvaldo Francés, dijo acertadamente: “es la primera vez que nos sentamos a la misma mesa, porque siempre fuimos negados para formar parte de la discusión”. Los detalles de esta escaramuza de la Madre de Todas las Batallas fueron desarrollados por Política y Medios, quien desarrolló parte de la información citando este blog. Acá leer la noticia completa en P&M.
- Sin embargo no habían pasado 24 hs. que apareció una nueva denuncia. ATVC (Asociación Argentina de Televisión por Cable) y su presidente Walter Burzaco, piezas del ajedrez del oligopolio, salieron a romper el acuerdo para impedir que ARBIA Y AATECO formen parte del Consejo Federal. Los acuerdos establecidos trabajosamente se intentó borrarlos de un soplo. Ver acá en detalle.
- Pero las trabas siguen apareciendo. FARBAP (Federación Argentina de Radiodifusores de Baja Potencia), más piezas del ajedrez oligopólico, en la voz de su presidente Héctor Ricardo Huarte, manifestaron que "Vamos todos por un millón de firmas para lograr la reforma de la Ley 26522 e incluir a todos los que se quedaron fuera de la ley. Afirmó tambien que ” VAMOS A CONTINUAR REUNIENDONOS CON TODAS LAS ORGANIZACIONES QUE SE SIENTAN EXCLUIDAS O PERJUDICADAS POR ESTA NORMA A FIN DE LOGRAR DE UNA BUENA VEZ LA LEY QUE MERECEN LOS ARGENTINOS CON MAS REPUBLICA, CON MAS DEMOCRACIA, CON MAS FEDERALISMO Y CON TODA LA CONSTITUCION”.
- Finalmente, hace cuatro horas ARBIA informó lo siguiente:
ACUERDO HISTORICO DEL SECTOR PRIVADO
PARA FORMAR EL CONSEJO FEDERAL
Luego de lograr consenso entre las partes,se firmo un acuerdo historico del sector privado que incluye los medios Pymes de la Republica Argentina.
El acuerdo para integrar el Consejo Federal fue rubricado por:
ARPA - Carlos Maria Molina
ARBIA - Osvaldo Guillermo Frances
ATA - Carlos Molinero
AATECO - Alberto Cayetano Martinez
RED INTERCABLE - Jorge Gambarini por José Nestor Toledo
ARLIBA - Lidia Berardi po Guillermo Montes
Todos ellos integrantes a partir del acuerdo de partes del Consejo Federal
De esta manera todos los sectores privados (Radio,Tv y Cable) estaran representados en el Consejo Federal.
- Este lunes 16 de noviembre todos los designados participarán de otra sesión del Consejo, presidida por el gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, donde se nombrará al vicepresidente y al secretario Ejecutivo, y se designarán los dos representantes del Consejo en la dirección de la nueva autoridad de aplicación y en Radio y Televisión Argentina (RTA).
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