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jueves, 1 de abril de 2010

CLARIN CAE Y SE PREPARAN OTROS DIARIOS

 El periodista Eduardo Anguita escribió en el diario El argentino del 30 de marzo de 2010 esta nota que reproducimos. 

Es una síntesis de la situación actual de los medios gráficos poniendo al "gran diario argentino" Clarín como eje para su análisis, en el que finaliza en un contrapunto entre el soporte de papel y los medios virtuales. Todo en el marco de las transformaciones que se suceden en la sociedad a partir del proyecto político gubernamental desde 2003 a la fecha, y los conflictos, inclusive de poder, que se generan a partir de la propuesta de nuevas estéticas.



Una encuesta de Carlos Fara y Asociados da lugar para reflexionar sobre el papel del diario de papel, si cuadra la redundancia. La imagen positiva del diario de mayor tirada, en mayo de 2009, era del 48 por ciento y en diciembre trepó al 51 por ciento, según esa consultora. Pero en marzo cayó al 37 por ciento. No es un secreto la caída en las ventas de Clarín. En el último año, quienes manejan cifras “reales” de circulación, estiman que es del orden del 15 por ciento. Esta retracción preocupa a los empresarios del multimedio. Sin embargo, sería un error muy grande atribuir esto sólo a la errónea percepción que tenía el grupo respecto de que podían dar una batalla frontal contra todo un sector de la sociedad que, con la locomotora del kirchnerismo, se lanzó a terminar con la normativa dictatorial en materia de medios audiovisuales y, sobre todo, a crear una legislación nueva que prohibiera los monopolios en comunicación.

Antes de analizar sucintamente el papel de los diarios de papel en la era de Internet, conviene advertir que la circulación de otros diarios –o revistas, o semanarios– no es mala y que con el clima actual muchos grupos editoriales están por lanzar nuevas publicaciones y, además, empiezan a ensayar nuevas modalidades para fidelizar lectores y compradores. Por ejemplo, La Nación creció durante el período en que Clarín baja. Las explicaciones de quienes estudian el tema van en tres direcciones. Por un lado, ante una confrontación social de carácter ideológico (hoy la Argentina vive una lucha de modelo y proyecto de país antes que de figuras o de partidos políticos), La Nación –que es “tribuna de doctrina”– mantiene adherentes y puede sumar a algunos que desertan de Clarín. En segundo lugar, el tono agresivo, previsiblemente crispado, de Clarín actúa sobre un componente emocional, estético, en sus lectores. Es difícil tomar un café y digerir una medialuna mientras se hojea Clarín.

Pero, en tercer lugar, conviene detenerse ante la realidad de las estrategias de venta: un porcentaje elevado –cercano a la mitad– de los compradores de La Nación hoy lo compran por suscripción. Ése era un método que no funcionó en Buenos Aires debido a la fuerte resistencia del circuito de distribuidores de diarios –y también del gremio de canillitas– debido a que las empresas buscaron eludir el sistema comercial establecido desde hace muchos años y consolidado hace ya cuatro décadas.

La decisión fue durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, cuyo jefe de Prensa, Edgardo Sajón, terminó de hilvanar lo que todavía rige. Dicho en pocas palabras, los editores no pueden distribuir ni vender diarios. Los distribuidores no pueden editar ni vender mientras que los canillitas no pueden editar ni distribuir. Con esas tres patas funciona la circulación de medios gráficos. No es un sistema caprichoso, y no es fácil copiar el modelo de Estados Unidos, el principal consumidor, donde las editoriales distribuyen, porque los costos de distribución son altísimos pero la pauta publicitaria tiene una incidencia tan alta que muchas empresas los pueden absorber.

Clarín muchas veces intentó montar un sistema de distribución propio que rompiera con el establecido. Su poderío lo llevó a evaluar en más de una oportunidad lanzarse a armar su propio sistema de comercialización. Sin embargo, nunca lo hicieron porque los riesgos resultaban más que las ventajas. Además, porque este circuito argentino, en la actualidad, acepta modificaciones. Por ejemplo, La Nación fidelizó una franja de lectores a través de una tarjeta de suscripción, de modo que el diario llega a la oficina o a la casa a través del circuito y no por correo, de modo tal que no representa una caída para los ingresos de distribuidores y canillitas. Un sistema similar de suscriptores hizo El Día de La Plata, una de las tantas ciudades argentinas donde hay un diario establecido casi como única opción de lectura. Y si hay hábitos conservadores difíciles de romper, la compra de diarios es uno de ellos.
 Las acciones de Papel Prensa

Diarios en gateras. La virulenta resistencia de Clarín –ya no sólo como diario sino como grupo de poder– a un modelo comunicacional abierto y diverso, impulsó a varios grupos editoriales a tener en estudio o preparación la salida de nuevos diarios. Desde ya, va contra una tendencia mundial donde los grupos de medios se rompen la cabeza para ver cómo capitalizarse a través de medios virtuales. Sin embargo, en la Argentina hay una situación particular, tanto por el clima ideológico-cultural antes mencionado, cuanto por una situación económica próspera para este año que permite no sólo compradores sino pautas publicitarias razonables.

En ese sentido, Jorge Fontevecchia quiere reflotar aquel proyecto de sacar Perfil a diario. A fines de los noventa capotó porque apuntó a la existencia de lectores al estilo de Le Monde o El país o The New York Times y esto es Argentina, con sus más y sus menos, pero no Francia o España o Estados Unidos. Los errores propios contaron con la mano amiga de Clarín, cuyos directivos le habían advertido, como si fuera una escena de El tren de las 3.10 a Yuma: “Para ustedes, las revistas; para nosotros, el diario”. El propio Fontevecchia lo reconoció más de una vez y también lo escribió. Ahora Perfil piensa en un diario barato, más masivo, posiblemente porque Fontevecchia conoce muy bien el desamor que viven muchos compradores de Clarín y apunta a darles un producto periodístico y no una clase de irritabilidad a diario.

A su vez, Raúl Kraiselburd, editor de El Día, planea el lanzamiento de un diario similar a El Popular, que antes editaba en sociedad con Jorge Fascetto y que ahora quedó en manos de éste. A veces hay que subrayar cosas que parecen obvias: tanto Fontevecchia como Kraiselburd son críticos –por no decir opositores– del kirchnerismo. Eso sí, planean sacar medios para los sectores sociales populares porque su nivel de vida aumentó precisamente en estos años de kirchnerismo. No es un mal negocio sacar ventaja de lo que hace bien un adversario. Pero también es un dato para tener presente: no sólo hay que restablecer derechos y apuntar a la redistribución económica sino que también es preciso saber dotar de ideas a quienes son la base de sustentación de un proyecto político cultural. Y esas ideas necesitan de muchos recursos para poder impactar y consolidarse. Ideas sueltas no prosperan.

Hay otros medios gráficos que ya salieron y tratan de encontrar su nicho. Algunos, como Miradas al Sur –sea dicho con la poca objetividad de ser parte del equipo desde el inicio– encontró un espacio semanal, con formato diario y con artículos para leer durante siete días, que suma nuevos lectores sin que sean desertores de Clarín o de Página/12. Si Sur se instaló y crece se debe, entre otras cosas, a que una buena parte de la sociedad está involucrada con el clima de cambio que vive el país desde hace siete años y necesita ver reflejados esos cambios en artículos con datos, con análisis, con opinión y, lo que no es menos importante, con una propuesta gráfica, de fotos y titulación que despierte los sentidos.

Una propuesta estética sólida es crucial para sostener una mirada periodística comprometida. Sobre todo, en un contexto donde el homo tipograficus va cediendo espacio a pasos agigantados frente al homo videns. Los medios virtuales van ganando espacios y son, sin duda, el futuro. Sin embargo, el soporte papel forma parte de una cultura donde se nutren los debates, la formación de ideas y el pensamiento crítico.
Mabel Maidana, Co-coordinadora Comisión "Nicolás Casullo" de Medios Audiovisuales en Carta Abierta

miércoles, 17 de febrero de 2010

"ES UN DIARIO DEDICADO A VENTILAR SUS OBSESIONES"


Otro aspecto del Grupo Monopólico es la ideología que suele ser tapada por la imagen de empresa de libre información, de negocios, al servicio de la "gente" y demás nombres inventados por la oficina de marketing.

La libertad de expresión es la bandera que deja de servir cuando el Grupo ve afectados sus intereses. O supuestos intereses como la permanente censura que ejerce sobre el uso de los contenidos de ARTEAR, una de sus empresas. En este blog ya se ha escrito acerca de la persecución sobre los bloguers y el uso de contenidos posteados en sus blogs. Ver acá uno de los artículos publicados. Ejerció la censura sin límites, apropiándose de contenidos ajenos a su "propiedad" y causando daños que nunca fueron resarcidos.


El Grupo considera que todo lo producido por ellos, aunque esté en disponibilidad y al alcance de cualquier persona en internet, es de su propiedad. Controvertido concepto que no tiene asiento legal determinado, porque el fenómeno es nuevo, porque no hay legislación clara al respecto, menos aún en la Argentina. Además porque cualquier ciudadano con un monitor y un grabador de imágenes, las captura y las sube a canales de imágenes de internet y bloguers de distintos lugares del mundo pueden utilizarlas. El concepto de  "copyrigth" es totalmente discutible y forma parte del paradigma de la "era Gutumberg".



Aspectos de esa ideología quedaron al descubierto con el episodio desatado a raíz del análisis efectuado por el Embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman. El Monopolio hace el doble juego cínico: libertad de expresión cuando les conviene, censura cuando les conviene.

Monitorea internet ejerciendo el poder de policía sobre contenidos ajenos, pero no tiene control sobre lo que se publica desde alguna de sus empresas. Extraña manera de trabajar.


El lunes 15 de febrero el diario Buenos Aires Económico publicó una nota en la que Timerman decía: 
"Varias veces he visto que en los blogs auspiciados por Clarín se me ataca. No a mi persona o mis actividades -de eso se ocupan los redactores del diario- pero en los blogs lo hacen por mi condición de judío. Clarín ha transformado sus blogs en una secuela de Der Strummer o, su alter ego argentino, la revista Cabildo.
El 13 de febrero, leo a un tal Eduardo Arrivillaga, quien opina que "Timerman, sionista militante, no es la persona más apta para apoyar un plan de paz en Medio Oriente, único logro que podría exhibir la administración de Obama para las elecciones de medio término....." No se quién es Eduardo Arrivillaga....cuando lo "googleo" encuentro otras frases de igual tenor racista "...y finalmente -dato bastante sorprendente- Timerman revistaba como coronel ad honórem en la estructura de inteligencia de la Mossad, de Israel." 
Esto es Clarín hoy. Un grupo de periodistas que supo trabajar en otras redacciones junto con grandes periodistas -muchos de ellos asesinados por los socios de sus patrones actuales-. Porque a varios los conozco no puedo aceptar que hayan caído en promotores del antisemitismo.
Como mi padre supo decirle a Claudio Escribano: "Ni los militares te piden tanto". Yo les digo a los periodistas de Clarín que ni Magnetto les pide tanto. Y si les ide deberían tener la dignidad de oponerse. No tengan miedo, no les va a pasar nada." Leer nota completa acá

Eduardo Arrivillaga, con toda impunidad, destapó la Caja de Pandora. desparramando los males ante el silencio cómplice de los responsables de ese espacio del negocio.

El 16 de febrero Héctor Timerman seguía esperando alguna reacción reparadora por parte del Grupo. Ese día expresó lo siguiente y que fue publicado por el diario El Argentino:
"Algunos de los hoy editores de Clarin han sido testigos de lo peor de nuestra historia, saben sobre los colegas que fueron secuestrados, torturados, asesinados. No hace falta nombrarlos. Nadie olvida sus nombres.
Voy a hacer una excepción con Enrique Raab. Enrique fue un colega querido por todos y admirado por los lectores de La Opinión. Enrique fue secuestrado un día después que mi padre. Sin embargo, Enrique nunca apareció y poco se sabe del destino que le dieron sus secuestradores.
Desde las páginas de La Opinión había denunciado el antisemitismo que, a diario, se emitía por Radio Municipal. Mi padre le había pedido que escriba esas notas porque su perfecto dominio del alemán le permitían comparar a Radio Municipal con las emisiones de Radio Berlín durante los años 30. 
¡Qué distinto a los periodistas de Clarín de hoy!
Cuánto silencio de los mismos que se rasgan las vestiduras porque el Congreso decidió derogar la ley de medios audiovisuales implementaba por los asesinos de Enrique Raab y los demás colegas.
Por su silencio, periodistas de Clarín, por su complicidad con los patrones de Clarin es que les dejo otro artero ataque antisemita que leí en un blog de la empresa donde trabajan."Continuar leyendo acá.


FARO de la Comunicación hizo pública recientemente una Carta Abierta a los periodistas de Clarín  que contiene en algunos tramos conceptos similares a los manifestados por Héctor Timerman. La Carta causó muchas incomodidades y dejó visibles las posiciones que sobre el tema tienen varios periodistas.  Apoyar públicamente dicha Carta puede significar la estigmatización de quien lo haga. En la Argentina suele decirse que "no hay gobierno que aguante tres tapas de Clarín", esta frase se ha instalado en la subjetividad, es parte del imaginario de quienes forman parte del mundo de los trabajadores de los medios para finalmente constituirse en una amenaza velada, no sólo para los gobiernos sino para todos aquellos que pretendan desafiar el poder dominante del Grupo. Afortunadamente son muchos los periodistas que acuerdan con la Carta de FARO de la Comunicación. Leer acá la Carta


Continuando con el episodio de Héctor Timerman y como lógica consecuencia ante el silencio del Grupo, la DAIA  emitió un comunicado en el que se condena a Clarín:
La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) condenó hoy "enérgicamente" las "manifestaciones antisemitas" firmadas por el blogger Eduardo Arrivillaga, del Grupo Clarín.
En un comunicado, indicó que en esas manifestaciones "se desvaloriza el accionar" del embajador Héctor Timerman por su "carácter de sionista militante, sinónimo con el que se pretende cuestionar su pertenencia a la comunidad judía".
El comunicado lleva las firmas del Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia, Sergio Witis y del Secretario General, Fabián Galante. 

Finalmente y evidentemente empujado y obligado por el cariz que tomó el asunto, Ricardo Kirschbaum, editor general del diario, rechazó las acusaciones. Respuesta más que obvia. Lo que sigue mueve a risa: aseguró que lo aparecido en uno de los blogs del diario no fue escrito por un periodista de ese matutino, aunque aclaró que "el blog es parte de la plataforma del grupo, como un espacio de libre opinión". Rechazó las acusaciones y manifestó que lo aparecido en uno de los blogs del diario no fue escrito por un periodista de Clarín "ni sus dichos coinciden con la línea editorial del diario". Por su parte la DAIA, hasta ese momento no había recibido ninguna denuncia ni notificación vinculada con este hecho. Ver nota completa.

El embajador argentino en los Estados Unidos, Héctor Timerman, sostuvo hoy que el diario Clarín reconoció a través de su director, Ricardo Kirschbaum haber difundido un texto antisemita en su contra.
 "Ricardo Kirschbaum reconoció en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN) que Arrivillaga escribió en una empresa del grupo Clarín. El texto de Arrivillaga es claramente antisemita y las palabras de Kirschbaum reconocen que Clarín lo difundió", dijo Timerman.

Evidentemente Eduardo Arrivillaga tuvo mas suerte que los blogueros cuyos espacios fueron censurados por ARTEAR, empresa perteneciente al Grupo Clarín, sustrayéndoles contenidos y haciendo clausurar los canales públicos y gratuitos como son los de YouTube. No sólo contenidos que el Monopolio consideró propios, sino que también desaparecieron contenidos personales subidos por los usuarios de los canales. Arrivillaga no fue vigilado, ni censurado. Pudo publicar lo que quiso sin la menor censura, en más de una oportunidad y sin que se monitorearan su escritos antisemitas y discriminatorios.



Hoy llegó el momento de saber de quién se trata el "no periodista" de Clarín Eduardo Arrivillaga. Arriba, su imagen. En su oportunidad nadie brindó datos sobre Arrivillaga, tampoco Kirschbaum, a quien el Editor General de Clarin no identificó, salvo negando su vinculación al diario como periodista. Sin embargo no es un dato menor saber que el "no periodista" ocupó un lugar destacado en el diario Convicción, editado por el Almirante Massera a partir de1978.
Él se identifica en Faceboock como "peronista" , en cuanto a creencia religiosa dice ser "darwinista malthusiano". También dice que es "analista en relaciones internacionales y sistemas complejos", y  "Geopolítica".  Quien se interese por algunos datos más y sea usuario Facebook busque a Arrivillaga  y encontrará una nota referida al tema que este "no periodista" publicó allí.
Horacio Verbitsky publicó hoy un artículo: "Bloggers y democracia", en el que proporciona datos que vale la pena leer sobre Edgardo Arrivillaga. Ver acá el artículo completo.
 Esta es la ideología y la metodología del Grupo Monopólico.
Prof. Mabel Maidana - Co-Coordinadora
Comisión "Nicolás Casullo" de Medios Audiovisuales
en Carta Abierta