lunes, 4 de mayo de 2009

Victor Hugo cambió de opinión, lo publicó el blog "Malditos Peronistas"

Los blogs y su expresión política
Venimos comentando la importancia que lentamente adquiere la actividad de los bloggers, especialmente aquellos vinculados con la realidad política nacional y latinoamericana.
La interpretación aguda, la búsqueda de información que los grandes medios no registran y por lo tanto no aparece en la agenda comunicacional, la resignificación de las editorializaciones de los distintos periodistas llamados "estrella"`o "prestigiosos" por los mismos medios, y que responden claramente a los intereses del poder económico imperante, el ingenio y la creatividad. Todas estas son cualidades referidas a los innumerables productores de blogs y que nos permiten acceder a otras miradas, a otras decodificaciones, a otras lecturas de nuestro mundo cotidiano.
Al respecto tomamos la narración/video que muestra el cambio de opinión del periodista Victor Hugo Morales -Grupo Prisa- de quien en su oportunidad hicimos un comentario en este blog. Morales planteó diferencias profundas con la decisión del Interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, cuando en su momento éste aplicó una sanción a Radio Continental. El periodista salió a hacer una cerrada defensa del Grupo donde trabaja. Se repite aquí lo dicho más arriba: los periodistas "estrella" defendiendo los intereses del poder económico.
El autor del blog http://malditosperonistas.blogspot.com/ produjo un relato que recopila la actual posición de Victor Hugo Morales respecto del anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Interesante el cambio de opinión. Puede leerse también como la expresión de diferencias entre dos grupos: Prisa y el del Gran Diario Argentino.

Prof. Mabel Maidana, Docente, Co-Coordinadora Comisión de Medios Audiovisuales en Carta Abierta

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3 comentarios:

kaid dijo...

Muy buen comentario sobre el trabajo cotidiano de tantos militantes que dedican sus esfuerzos por buscar información, por darle voz a las noticias que son ninguneadas, por aportar al proyecto nacional y popular.

MONA dijo...

Ah! Yo puse el mismo vídeo en mi blog!!! Me parece interesante tu comentario!!!
Saludos

luzbelita dijo...

Esto lo escribio mi amigo tato, para compartir


Vergüenza perdida

Les pido un favor, denme una manito. Sucede que yo no sé defender, soy regular para atacar y muy empeñoso en el arte afectivo de cuidar y con diferentes resultados. Pero mi defensa es como la de Independiente.

Este lunes le pegaron a un amigo, lo acorralaron con artes mañosos y lo hicieron muñeco de reproches, críticas y agravios, con fundamentos llenos de prejuicios, con la insidia que aceita hoy a la mayoría de los medios de comunicación, especialmente los medios concentrados.

Y la verdad no sé como hacer para presentar una defensa, solo se me ocurren puñetazos al viento. Porque la desvergüenza es inasible y por lo tanto intangible y entonces no se le puede atinar un ataque. Los empleados de Hadad, por ejemplo, señores de diferentes profesiones, de intelectualidad mediocre, de afectaciones falsas y de moral difusa, se escurren en la viscosidad de su propia indecencia cuando uno pretende tomarlos.

La señora Giudici, diputada nacional, como otra muestra, pobre mujer que transita la irresponsabilidad política con la misma inercia que la expone en el caso “Cromagnon” en calidad de desvaída silueta tanto como la punta de lanza legislativa contra la ley de democratización de la palabra pública, laborando aquí a favor de los monopolios. En ambos casos un personaje de medianía absoluta, si es que vale el contrasentido.

El constitucionalista Gregorio Badeni, sosten legal de ADEPA, núcleo reaccionario con formato de organización de prensa, histórico colaboracionista de los golpes militares y defensor a ultranza de la institucionalidad legal de la dictadura en materia de medios, defensor de Antonio Buzzi y de Edgardo Patti, tanto como del orden legal impuesto por la 22285.

Y el “Grupo” que se expone como pista de despegue de estos obuses, con el candor y la inocencia de las madamas, como si se estuviese hablando de un asunto que no lo involucra como factotum y actor principal de los intereses en juego.

Entre todos se han escandalizado públicamente porque un joven militante, intelectual, académico, realizador cinematográfico, amante del tango y del box, peronista cultural y buena persona, relató en el relax de una entrevista que fue, a los 22 años, gerenciador de una radio “trucha”.

El pecado pasó de venial a mortal por decisión de oportunidad y no hay Dios consultado.

Durante más de veinte años los argentinos hicimos crecer un sistema mediático alterno y en contradicción con las malformaciones que la década de los noventa producía fuera de políticas concentradoras y privatizadoras. La palabra pública, igual que los ferrocarriles, las aerolíneas, el gas, la minería y los teléfonos, se enajenaba de su raíz original. Muchos, por aprovechamiento tecnológico, le pusimos el pecho a esa corriente, y construimos un espacio alternativo al hoyo simbólico que se tragaba todo. Lo hicimos con riesgo y con amor, como todas las cosas que tienen bondad de origen. Mientras dábamos esa batalla, los gendarmes del silencio nos denunciaban y perseguían blandiendo nada más y nada menos que la ley de la dictadura, un agravio adicional en medio de la democracia sangradamente recuperada.

Éramos radios truchas.

Ahora, veinte años después, la misma descarada reacción, el mismo oprobioso estigma, pretende pringar la voluntad política de los hombres que empujan la creación de un marco legal de la democracia para la comunicación audiovisual, una ley construida y consensuada, en recabo de la experiencia internacional con vistas a reinstaurar la cuestión de la comunicación en el seno de la cultura.

Es demasiada infamia a la que no se puede devolverle solo silencio,
Una mano entonces les pido, yo que no sé defender, para darle amparo a una vocación legítima y a una necesidad fundante para el orden institucional de la Argentina.
No dejemos sin censura social y sin respuesta a semejante mendacidad.

Ley de medios ya. Tratamiento parlamentario ya. Hablemos para recuperar la voz.